El 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, proclamado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La enfermedad de Alzheimer (EA) es una afección neurodegenerativa que afecta al cerebro de manera progresiva. Comúnmente, la describimos como una enfermedad que altera la capacidad de recordar cosas, pues afecta los sistemas del cerebro relacionados a la memoria. Sin embargo, hoy sabemos que también se caracteriza por otros síntomas neuropsiquiátricos, como apatía, depresión, agitación y disrupción del sueño.
Estudios epidemiológicos han mostrado que los síntomas neuropsiquiátricos asociados a la EA son una fuente de angustia e impactan negativamente la calidad de vida de personas de quienes la padecen y de quienes cuidan a los enfermos. En personas con deterioro cognitivo leve, padecer de síntomas neuropsiquiátricos está asociado con una peor cognición y menor capacidad para llevar adelante las actividades de la vida diaria. La apatía, por su parte, aparenta incrementarse con el deterioro cognitivo, y los síntomas depresivos predicen un deterioro cognitivo más rápido en personas con EA. Todo esto hace importante describir y considerar estas afectaciones en el individuo con EA.
Definir los mecanismos fisiológicos asociados a estos síntomas neuropsiquiátricos constituye un área activa de investigación. Los síntomas depresivos en EA han sido asociados a cambios en el sistema de la serotonina del cerebro, mientras que la apatía lo ha sido a disfunción del sistema de la dopamina. Sin embargo, aún se conoce poco sobre el manejo de estos síntomas en el contexto de otras comorbilidades propias de la EA, la edad y los medicamentos asociados.
Identificar estos síntomas requiere de una evaluación médica detallada del paciente y de las personas cuidadoras, como del desarrollo de instrumentos validados para la detección de estas comorbilidades para lograr un manejo oportuno. El manejo de los síntomas neuropsiquiátricos debe ser parte de un manejo integral del individuo y debe considerar intervenciones no farmacológicas y farmacológicas.
Si bien la enfermedad de Alzheimer fue descrita en 1903, aún falta mucho por entender e investigar para prevenirla, manejarla integralmente y tratarla desde la investigación biomédica y social. Empecemos con hablar más de esta enfermedad para llamar la atención sobre su prevalencia y sobre las personas que se ven directamente afectadas por ella.
La autora es neurocientífica, investigadora del Indicasat AIP e integrante de Ciencia en Panamá
