CONTAMINACIÓN

Un ambiente saludable y sostenible

La Organización Mundial de la Salud ha reconocido desde hace tiempo la importante influencia que la integridad ambiental tiene en la salud humana y el desarrollo. Los más afectados por los riesgos ambientales son los niños pequeños y las personas mayores, en concreto los menores de 5 años y los adultos de 50 a 75 años. Cada año podría evitarse la muerte de 1.7 millones de menores de 5 años y de 4.9 millones de adultos de entre 50 y 75 años con una mejor gestión del medio ambiente.

Las infecciones de las vías respiratorias inferiores y las enfermedades diarreicas afectan, sobre todo a los menores de 5 años, mientras que las personas mayores son las más afectadas por las enfermedades no transmisibles. Además, sabemos por la evaluación más reciente de la carga de enfermedad ambiental que al menos 12.6 millones de personas mueren cada año debido a causas ambientales prevenibles. Esto es casi una cuarta parte de todas las muertes anuales en el mundo. Una pérdida inaceptable de vidas y potencial de desarrollo humano.

Acerca de este asunto, recientemente la Comisión Lancet sobre contaminación y salud publicó un importante artículo en el que destaca el impacto que la contaminación ambiental tiene sobre la muerte y la enfermedad, y la necesidad de aumentar la voluntad política si queremos enfrentar este problema de manera efectiva. La comisión subraya que muchos beneficios colaterales para la salud, el medio ambiente y la economía podrían obtenerse con un enfoque más integrado de la política y la planificación del desarrollo que tenga en cuenta objetivos claros y tangibles de salud y medio ambiente.

Lamentablemente, no existe información disponible sobre el impacto en la salud de los panameños por causa de la creciente deforestación, ni de las iniciativas de desarrollo de energía, tales como centrales termoeléctricas o hidroeléctricas, menos del crecimiento desenfrenado y sin planificación de construcciones de todo tipo, así como del parque vehicular en nuestras principales ciudades.

La comisión agrega que los factores de riesgo ambientales están cambiando en cuanto a naturaleza, origen e influencia. Algunos países ahora enfrentan una combinación de desafíos medioambientales y de salud, nuevos y no resueltos, donde las poblaciones más pobres no tienen acceso a agua limpia, energía doméstica limpia y saneamiento, mientras que otras poblaciones están cada vez más expuestas a productos químicos, radiación, contaminación del aire y riesgos ocupacionales nuevos y más complejos.

Tal es el caso de Panamá, pues el país afronta importantes problemas de desigualdad socioeconómica y de salud entre la población urbana y la rural, donde los ciudadanos de áreas más marginadas viven en medio de un ambiente deteriorado y tienen una menor cobertura de servicios y de acceso a la atención de salud.

Para enfrentar estos desafíos y asegurarnos que el desarrollo mejore de manera activa y explícita las condiciones ambientales y sociales que dan origen y exponen a las poblaciones a la enfermedad, el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, con el apoyo del PNUD, formuló recientemente el Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado “Panamá 2030”, que nos ayudará a hacer realidad los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados en las Naciones Unidas y adoptados en Panamá.

Dicho plan desarrolla en su Eje Estratégico “Sostenibilidad ambiental”, las estrategias y acciones con participación ciudadana necesarias para: establecer un sistema de gestión ambiental de producción sostenible, aplicado a todos los sectores económicos productivos del país; desarrollar una plataforma de producción de energía hidroeléctrica asequible, fiable y sostenible que integre el enfoque de manejo de cuencas y de caudal ambiental; garantizar la disponibilidad de agua potable de calidad y saneamiento básico a toda la población; reducir el impacto ambiental, económico y social del cambio climático en la vida cotidiana de las poblaciones; desarrollar acciones de manejo integral de cuencas y de conservación de los ecosistemas y su biodiversidad; fomentar el ordenamiento territorial planificado y sostenible; garantizar la conservación de los recursos costeros y marinos, mediante la aplicación de las normas y acuerdos nacionales e internacionales sobre la materia.

Nos corresponde a los ciudadanos conocer en detalle este valioso documento, a fin de acompañar su desarrollo y vigilar con fundamento que las estrategias y objetivos allí propuestos sean la guía para el quehacer de los actuales gobernantes en los meses que les quedan, y para los que elijamos en 2019.

El autor es médico.

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