Los que hemos vivido algunos años y hemos estado preocupados por la historia nacional, como parte vital de nuestra existencia de panameños, no podemos menos que felicitar el nacimiento, después de 100 años, de las Obras Completas de Justo Arosemena Quesada, que se acaban de publicar.
Resulta ser que para el año 1917 se formó un Comisión del Centenario del Nacimiento de Justo Arosemena, siendo secretario de Educación el revolucionario de la Guerra de los Mil Días Guillermo Andreve. Para festejar dicho acontecimiento se convocó a un concurso sobre la biografía de Justo Arosemena, premio que le correspondió al Dr. Octavio Méndez Pereira. Otra de las disposiciones de dicha comisión fue recomendar al Gobierno Nacional la publicación de las Obras Completas de Justo Arosemena, disposición que nunca se cumplió.
En 1946, la constituyente de aquel año emitió una ley para que se construyera el palacio legislativo con el nombre de Justo Arosemena, para que sirviera de inspiración a quienes llegaran a él, porque Justo Arosemena fue además de abogado, legislador y senador de Colombia.
También los constituyentes de 1946 ordenaban la publicación de las Obras Completas de Justo Arosemena, orden que tampoco cumplió ningún gobierno hasta este agosto de 2018.
En ese rescate de nuestra identidad nacional en los años 70 y 80 del recién pasado siglo XX, están los esfuerzos de Carlos Manuel Gasteazoro y de Alfredo Figueroa Navarro con sus volúmenes históricos, tratando de encontrar las raíces nacionales y estos esfuerzos con el apoyo de los rectores de la Universidad de Panamá Rómulo Escobar Bethancourt y Abdiel Adames con la imprenta universitaria.
Dos ediciones monumentales, por su importancia histórica, que debemos mencionar, sin regatearle a nadie otros esfuerzos: 1-. Con apoyo de la presidencia de Ernesto Pérez Balladares se publicaron 22 tomos de La Biblioteca de la Nacionalidad, nunca antes editadas y todos son escritos de pensadores panameños, y ahora, 2-. Las Obras Completas de Justo Arosemena (siete tomos), 100 años después, gracias a la iniciativa de la Comisión del Bicentenario y del apoyo del presidente Juan Carlos Varela. Dos hitos históricos de los intelectuales panameños. Dos iniciativas que han ayudado a que la memoria histórica no desaparezca. Allí están para honrar las luchas de los nacionalistas y alegar contra “la leyenda negra” de nuestra independencia y de existencia como patria. Allí están como homenaje y respeto al panameño más distinguido, más singular de la panameñidad.
La Comisión del Bicentenario del Nacimiento de Justo Arosemena Quesada ha intentado que su legado de vida y trabajos en los diferentes campos donde sobresalió por su clara inteligencia, no se pierda en el laberinto de nuestros escándalos políticos, en la corrupción pública y privada, en la indiferencia ciudadana, en la frustración colectiva y en la esperanza de mejores días para los panameños de hoy y de mañana.
Así, las comisiones nombradas en la Asamblea de diputados a cargo del diputado panameñista Luis Eduardo Quirós y la del Ejecutivo con Carlos Bolívar Pedreschi, se empeñaron en destacar todo lo que se puede seguir aprendiendo de este gran panameño, ejemplo de político honesto y ciudadano ejemplar por su entrega, no solo al estudio creador, sino a la acción política en procura de la felicidad de la sociedad colombiana e istmeña, que era su tierra natal.
Conferencias, variadas publicaciones, exposiciones, foros universitarios, emisión de estampillas conmemorativas, monedas que circularán en recuerdo de este panameño, la aprobación de la beca Justo Arosemena, que se compromete el Ifarhu a entregar a estudiantes sobresalientes a fin de realizar estudios superiores, y ahora, por fin, la publicación de las Obras Completas de Justo Arosemena, 100 años después del mandato de 1917, cuyo editor es el historiador Alfredo Castillero Calvo. Se ha cumplido con una vieja aspiración de los nacionalistas panameños, en especial de Guillermo Andreve, Diógenes de la Rosa, Octavio Méndez Pereira, José Dolores Moscote, Enrique Arce, Humberto Ricord, Álvaro Menéndez Franco y tantos otros panameños que se distinguieron por hurgar en nuestro pasado, los talentos que forjaron la nacionalidad panameña con sus luces y con sus sombras y que nos llevaron a formar la república independiente y salir de la pobreza y miseria en la que vegetaron aquellos istmeños.
Tareas pendientes seguirán en el tapete de la cosa pública y en la vida nacional, ahora que somos responsables de nuestros destinos nacionales, luego de muchas batallas políticas, diplomáticas y sangrientas. Ojalá los ciudadanos de hoy y en especial los de mañana encuentren en la vida de Justo Arosemena y en sus obras la guía segura para superarnos en el estudio y en las ideas constructivas para una vida mejor para todos, y que nuestra “desmemoria”, como decía Diógenes de la Rosa, no destruya estos 500 años de nuestra existencia como patria criolla.
El autor es político y miembro de las comisiones del bicentenario.

