El movimiento Ciencia en Panamá llegó a su tercer aniversario. Nació de manera espontánea, cuando jóvenes científicos quisieron disponer de un medio para promover la ciencia y defender sus derechos. Eso coincidió con un severo recorte presupuestario a la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) de Panamá. En ese momento, el movimiento organizó un grupo de trabajo con representación de científicos de distintas áreas de estudio, procedentes de instituciones públicas y privadas, para apoyar y defender la popularización de la ciencia y educación.
Todos los ciudadanos, en efecto, deben estar informados y entender que la ciencia impacta sus vidas cotidianas en aspectos tan diversos como el manejo de basura y el acceso a servicios básicos, como el agua potable, la atención sanitaria, el cuidado de la salud mental, la prevención de la violencia doméstica, y las actividades productivas como la construcción. La ciencia está presente como nunca en todos los ámbitos de la vida social, es de beneficio para nuestra sociedad, y merece sin duda su apoyo.
Para lograr sus objetivos, Ciencia en Panamá organiza actividades académicas, apoya congresos científicos y genera eventos dinámicos y divertidos para toda la familia en comunidades a lo largo del país. Desde hace tres años, organiza en la capital y el interior la Marcha por la Ciencia, un evento mundial que promueve la producción y uso de evidencia científica para tomar decisiones de interés para todos, como la eliminación de las bolsas de plástico, la necesidad de establecer una política de salud sexual y reproductiva, y la protección del ambiente y la biodiversidad.
La colaboración interinstitucional, independiente y desinteresada ha sido un factor clave para nuestros logros. El apoyo de instituciones públicas, como la Senacyt, Instituto Gorgas, Indicasat, Universidad de Panamá, Unachi, UTP, hospitales; entidades privadas, como la Fundación Ciudad del Saber, el Biomuseo, Universidad de South Florida, Ayudinga, Instituto de Ciencias Médicas, Gendiagnostik, y de embajadas de países que impulsan la ciencia y educación, ha sido de un valor inestimable.
Ciencia en Panamá ha contribuido así a crear un lugar para la ciencia y los científicos en el desarrollo sostenible de Panamá, trabajando siempre en alianza con todos los sectores de la vida nacional. Nuestras puertas están abiertas a todo el que desee sumarse a este esfuerzo, que es finalmente de todos.
La autora es doctora en salud pública, miembro de Ciencia en Panamá