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Ante la escalada en Ormuz, ¿qué puede hacer Panamá?

Ante la escalada en Ormuz, ¿qué puede hacer Panamá?
Buque RORO se encamina para ingresar del lado Pácifico del Canal de Panamá. LP/ Alexander Arosemena

El conflicto internacional en torno al Estrecho de Ormuz está escalando peligrosamente hacia un enfrentamiento planetario que, si no se detiene, sin exageración pondrá en peligro a toda la humanidad.

El Estrecho de Ormuz está bajo la soberanía territorial de Irán y Omán, pero la actual situación escapa a todo control unilateral, como lo demuestra la guerra entre Estados Unidos/ Israel e Irán y sus aliados.

El Estrecho de Ormuz es una vía estratégica extraordinaria por la que atraviesa el 20% del petróleo mundial, así como importantes cantidades de gas natural y otras materias primas que son clave para la economía global.

La situación actual es caótica: un día, los iraníes atacan, destruyen o hunden barcos de EE.UU., y al siguiente, Washington bloquea, confisca o expropia (asalta, piratea) barcos supuestamente enemigos indiscriminadamente.

Ninguno de los países beligerantes es capaz de imponer un orden jurídico o político estable por sí solo.

La ONU se ha visto sobrepasada por muchos acontecimientos y no ha podido, ni lo ha intentado, imponer una solución universalmente aceptada de conformidad con su propia Carta o el Derecho Internacional.

Es la hora, por lo tanto, de apelar a la conciencia universal y echar mano de la diplomacia, la única herramienta plausible en la actualidad.

Los canales internacionales, como los de Suez y Panamá, cumplen a cabalidad su rol como garantes de la libre navegación, sin discriminación, salvo el pago de peajes.

El Canal de Suez se considera teóricamente neutral desde el 29 de octubre de 1888, tras la firma del Convenio de Constantinopla.

El Canal de Panamá es objeto del Tratado de Neutralidad “(a perpetuidad y por ende, ilegal)” suscrito entre Panamá y Estados Unidos como parte de los Tratados Torrijos Carter de 1977.

Este tratado “no reconoce la soberanía de Panamá en su territorio”. En cambio, sí reconoce el “paso expedito” o “a la cabeza de la fila” a naves de EE.UU. con tan solo pedirlo su capitán.

También, el artículo 5 prohíbe la presencia de bases y fuerzas militares extranjeras en territorio nacional, el cual ha sido violado por el presente gobierno de José Raúl Mulino.

Tampoco nuestro gobierno ha rechazado las interpretaciones de Estados Unidos, que se considera autorizado a tomar medidas de defensa del Canal sin necesidad de nuestro consentimiento.

Dicho de otro modo, es nuestro propio país el que consiente en abiertas vulneraciones al citado convenio.

El actual gobierno de Panamá también suspendió en julio de 2025 los acuerdos con China Popular sobre la Franja y la Ruta por presiones directas de Marco Rubio, actual secretario de Estado de Estados Unidos, lo cual minimiza nuestra ventaja estratégica.

El pueblo panameño tiene la tarea pendiente y urgente de emprender un tratado de neutralidad multilateral que establezca un régimen neutral estable.

Ello evitará violaciones a la neutralidad, tal como ocurrió cuando la Corte Suprema de Justicia declaró como inconstitucionales los acuerdos pactados con la empresa hongkonesa Hutchison Ports, administradora de los puertos de Cristóbal y Balboa desde hace 30 años en 1997, lo cual dio lugar a presiones sobre naves de bandera panameña en puertos de China.

No basta con que el Tratado de Neutralidad bilateral y perpetuo sea complementado con un Protocolo de Adhesión suscrito por unas cuantas decenas de Estados que no se convierten en Partes del mismo y que ya se nos antoja obsoleto.

China, por ejemplo, no adhirió a este Protocolo porque Taiwán lo había hecho, y ello entraba en contradicción con su política, aprobada por la ONU, de que “solo existe una sola China, y Taiwán es parte de ella”.

Ante la guerra al parecer interminable entre EE.UU. e Irán, es indispensable declarar al Estrecho de Ormuz como zona neutral mediante un Convenio multilateral, alejado de conflictos geopolíticos que ponen en peligro la paz internacional y la propia supervivencia humana.

Como presidente honorario del Centro de Estudios Estratégicos Asiáticos de Panamá (CEEAP), propongo que el gobierno del presidente José Raúl Mulino, máximo responsable de nuestra Política Exterior, acuerde de consuno elevar la iniciativa de la neutralidad del Estrecho de Ormuz a la consideración de la única potencia capaz de abanderarla: la República Popular China, que ha recibido el reconocimiento en Beijing del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

¡El mundo y la patria eterna se lo agradecerán!

El autor es exdiplomático.


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