Exclusivo Suscriptores

Antes del Mundial 2026: vacunarnos también es jugar en equipo

Antes del Mundial 2026: vacunarnos también es jugar en equipo
Panamá detectó su último caso autóctono de sarampión en 1995. EFE/Mariano Macz

En 2026 el mundo mirará hacia nuestro continente. El Mundial de Fútbol movilizará millones de personas entre países, aeropuertos y ciudades que vibrarán con el deporte. Panamá, como hub regional de conexión aérea y comercial, será parte de ese movimiento. Y aunque no seamos sede oficial, sí somos puerta de entrada y tránsito. En salud pública, eso importa.

En un país donde miles de personas entran y salen cada día por turismo, negocios o conexiones aéreas, el riesgo de importación no es teórico: es real.

Hoy las Américas enfrentan el mayor desafío frente al sarampión desde el brote regional de 2019. Países como Estados Unidos, México y Canadá han reportado miles de casos en los últimos años, y la circulación activa del virus aumenta el riesgo de importación. Panamá se mantiene libre de transmisión autóctona desde 1995, un logro del que debemos sentirnos orgullosos. Pero la historia nos ha enseñado algo: el sarampión no necesita mucho para reingresar; solo necesita una brecha. Y esas brechas suelen tener nombre: esquemas incompletos, oportunidades perdidas de vacunación, adultos que creen que “eso era cosa de niños”, viajeros que no revisan su tarjeta de vacunas antes de salir del país.

El sarampión no es una enfermedad leve. Puede provocar neumonía, encefalitis y complicaciones graves, especialmente en niños pequeños. No podemos esperar a ver el primer caso para reaccionar. La prevención debe estar antes que la noticia.

Sí, el esquema infantil incluye la triple viral (sarampión, rubéola y paperas) al año de vida y un refuerzo a los 18 meses. Pero la protección contra el sarampión es una responsabilidad a lo largo de la vida. Adolescentes que no recibieron refuerzos, adultos sin registro documental de vacunación, personal de salud, trabajadores del turismo, transporte y seguridad: todos deben revisar su estado inmunológico antes de que aumente la movilidad internacional.

De cara al Mundial 2026, es fundamental que cada persona que viaje —o que reciba viajeros— verifique su esquema al menos 15 días antes. Si no existe constancia de vacunación previa, una dosis de vacuna contra el sarampión (MR o MMR, según el caso) puede marcar la diferencia entre contener un caso importado o desencadenar un brote.

El objetivo nacional es claro: mantener coberturas iguales o superiores al 95%. Ese porcentaje no es arbitrario. Es el umbral que sostiene la inmunidad colectiva y protege a quienes no pueden vacunarse, como bebés menores de 12 meses, personas inmunosuprimidas o mujeres embarazadas.

Pero la prevención no se agota en la vacunación.

El personal de salud debe estar en alerta. El sarampión puede iniciar como cualquier cuadro viral: fiebre alta, malestar y síntomas respiratorios. La señal de alarma es la combinación de fiebre y exantema maculopapular generalizado, acompañado de tos, coriza o conjuntivitis. Ante esa sospecha, la notificación debe ser inmediata y el aislamiento oportuno. La detección temprana es la única barrera efectiva contra un brote.

En un país con alto tránsito internacional, cada consulta por “fiebre y rash” debe encender una luz amarilla. No para generar pánico, sino para actuar con responsabilidad clínica.

Hay un tercer frente que no podemos ignorar: la desinformación.

En tiempos de redes sociales, los virus viajan rápido, pero las noticias falsas viajan aún más rápido. Las vacunas contra el sarampión han demostrado ser seguras y altamente efectivas durante décadas. Han salvado millones de vidas. Sin embargo, mitos persistentes erosionan la confianza y alimentan decisiones que ponen en riesgo no solo a una familia, sino a toda una comunidad.

Combatir la desinformación no significa confrontar con agresividad. Significa educar con evidencia, escuchar con respeto y explicar con claridad. Significa que cada pediatra, cada médico general, cada enfermera y cada comunicador en salud asuma un rol activo en defender la ciencia.

El Mundial será una fiesta. Pero la verdadera victoria será mantenernos como país libre de sarampión. Eso no depende solo del Estado ni solo del sistema de salud. Depende de cada uno de nosotros.

Revisar la tarjeta de vacunas, actualizar esquemas, sospechar a tiempo y comunicar con responsabilidad son acciones sencillas, pero poderosas.

Porque en salud pública, el verdadero campeonato no se juega en la cancha: se gana en los consultorios, en los hospitales, en los aeropuertos y en cada tarjeta de vacunación actualizada.

La autora es pediatra.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Luis Acevedo compró residencia de $821 mil con préstamo de la Caja de Ahorros. Leer más
  • La fiscal Ruth Morcillo solicita sentencia condenatoria para Jimmy Papadimitriu. Leer más
  • MEF desarrolla una plataforma digital para tramitar el pago del Cepanim. Leer más
  • Agroferias del IMA: horario y lugares de venta para este jueves 26 de febrero. Leer más
  • IMA anuncia puntos de venta de las Agroferias para este martes 24 y miércoles 25 de febrero de 2026. Leer más
  • La fiscalía termina sus alegatos, con un llamado a castigar a Rodrigo Díaz, Carlos Duboy y los Rosas. Leer más
  • Estado proyecta recibir $100 millones por administración transitoria de los puertos de Balboa y Cristóbal. Leer más