Según el artículo 2 de la Ley 34 del 5 de junio de 2008 de responsabilidad social fiscal, uno de los objetivos específicos de dicha ley es “1. Aumentar el ahorro corriente del sector público no financiero para disminuir la dependencia del uso de los instrumentos de deuda para financiar las inversiones públicas y garantizar la sostenibilidad de la deuda pública neta, mediante una reducción gradual de esta como porcentaje del producto interno bruto”.
En días pasados, el Gobierno pide adelanto de 140 millones de dólares para inyectar a la economía, que, según las palabras del honorable gobernante de este hermoso país, contaba con una economía fuerte y con crecimiento sostenible. Si es así, ¿por qué ahora necesitamos inyectar este adelanto y pedir una reforma de la ley de responsabilidad social fiscal? ¿Qué pasó con la planeación y el presupuesto?
Si miramos el incremento de la deuda pública y la actual demanda de más fondos, pensaríamos que el país debe haber crecido y desarrollado competitivamente. Sin embargo, aún vemos los grandes problemas de agua potable, el déficit educativo, la mala calidad de vida de los panameños que pasan horas y horas en interminables tranques para que uno o dos años después nos den la noticia de que la planeación realizada de las carreteras no fue pensando en un futuro, sino para solucionar un problema a corto plazo como el caso de la Transísmica; hospitales sin terminar y es más, sin aún comenzar, como es el hospital de Panamá norte; un mercado como el de La Chorrera, perdido sin que nadie pusiera su empeño para terminar dicha obra. ¿Cómo es posible que tanta planeación, presupuestos y reuniones para establecer cómo afrontar los retos de un nuevo gobierno no contemplaran el beneficio para “el pueblo primero”?
Definitivamente ,no se aplica la ley del déficit fiscal, simplemente es un cuento de hadas pensar que los dineros de todos nosotros iban a ser bien administrados. Estamos buscando y rebuscando millones para cubrir el presupuesto de este gobierno a punto de terminar, esperanzados en que una JMJ venga a rescatar una economía que va en picada. Solo falta ver qué pasará con nosotros, que nos quedamos batallando el día a día en Panamá y al valiente que viene en el próximo turno, porque ya los de este mandato aseguraron su futuro con las nuevas relaciones con China, pero nosotros nos quedamos aquí, pagando por no haber sabido detener esta caída.
La autora es estudiante de maestría