Hace unos meses, en un conversatorio que reunía a científicas y expertos en temas políticos y sociales, la Dra. Gabrielle Britton señaló que “debemos desarrollar políticas públicas basadas en evidencia científica.” Tiene razón.
Para avanzar como país es vital tomar decisiones y construir políticas públicas sustentadas en evidencia científica. Actualmente, enfrentamos múltiples retos que representan amenazas para el desarrollo integral de nuestro país, como la emergencia climática, la discriminación y la desigualdad, y la corrupción. Nuestros gobernantes tienen la responsabilidad de buscar el respaldo de las ciencias en cada propuesta política y cada decisión que se tome en beneficio del país.
Esto es de una evidente importancia, por ejemplo, para el desarrollo de políticas públicas para luchar contra la discriminación que vive la población LGBTIQ+. La celebración en junio del Mes del Orgullo LGBTIQ+ en varios países alrededor del mundo, invita a reflexionar sobre cómo afecta a la población LGBTIQ+ la carencia de estas políticas públicas en Panamá.
Vivir bajo constante discriminación afecta la calidad de vida de las personas que formamos parte de la comunidad LGBTIQ+. La falta de acceso a servicios de salud inclusivos, de leyes que reconozcan la identidad de género, y otras que nos protejan contra crímenes de odio y discriminación son parte del listado de temas pendientes que tiene el Estado con la comunidad queer.
Ante esta realidad, ¿cómo podemos crear políticas públicas para la población LGBTIQ+ en Panamá cuando ni siquiera aparecimos en el último censo realizado? La falta de datos afecta el desarrollo de políticas para la comunidad queer.
Nuestra comunidad aún tiene muchos obstáculos que enfrentar. La resiliencia que nos caracteriza nos ayudará a superarlos. Sin embargo, también es necesario el compromiso político de nuestros líderes en gobernar para todas las personas por igual. Sin excepción. Deben tener un compromiso real con la democracia, las ciencias y el respeto a la diversidad sexual.
Es importante empezar a trabajar en dichas políticas, una tarea en la que la ciencia y los derechos humanos van de la mano. Esto nos ayudará a progresar como país. Es momento de avanzar hacia una vida digna para todas las personas. Solo lo lograremos trabajando colectivamente.
La autora es activista de derechos humanos, gestora de proyectos con impacto social en Thinko, e integrante de Ciencia en Panamá.
