El siglo que despunta plantea la necesidad de nuevos aprendizajes que ningún educador hace 10 o 20 años, probablemente, se imaginó. Tanto en el contenido como en la forma, las nuevas generaciones aprenderán de manera muy distinta a la que conocimos en el pasado siglo. La niñez y la juventud poseen en sus manos y a su alcance, herramientas robustas que les permiten conectarse al conocimiento más actualizado sobre un tema o materia que se trate en el aula escolar o universitaria o fuera de ella. Los saberes no dependen ya ni de los maestros y profesores, de los libros, las enciclopedias voluminosas o de algún genio o sabio creativo que invadía con sus conocimientos el ancho y promisorio mapa de saberes científicos, sociales, políticos o tecnológicos. El recurso más utilizado en el pasado reciente era el pizarrón, la tiza y el borrador. Después llegaron los medios audiovisuales y muchos docentes aprendieron a utilizarlos y los usan con tanta efectividad que se acostumbraron a ellos, a tal punto que sin una computadora y un proyector de imágenes no podían dar sus clases. Ahora estamos en una nueva dimensión. Muchos estudiantes aprenden más fuera del aula de clases que dentro de ella. Ellos tienen un arma casi “mortal” en sus manos: el celular. Ya existen muchos casos en Panamá y en otros países donde los alumnos estudian en casa y están conectados en línea con docentes de una escuela o en universidades a cientos o miles de kilómetros de sus hogares. Están registrados en instituciones educativas en la Florida o en Nueva York, Toronto, Milán, Münich, París, Besançon, Tokio, Hong Kong o cualquier ciudad del mundo; donde presentan sus pruebas, exámenes y validan los aprendizajes de sus cursos, donde también les expiden sus calificaciones, certificados y diplomas. Esta nueva experiencia se conoce como el aula invertida.El futuro en educación ya llegó. Lo pude constatar, por ejemplo, con las dos hijas y el hijo de nuestro mejor músico de jazz y uno de los seres humanos más sensibles a la pobreza y a la ignorancia. Se trata de Danilo, quien junto a su esposa, Patricia, han llenado de orgullo a este país, por sus impresionantes conciertos anuales, su jerarquía académica en Boston (EU), las becas y subsidios económicos logrados, que han tocado la vida de miles de niños y jóvenes de todo el mundo; sus giras, recitales y discos de nivel mundial. Estos “alumnos “no asisten regularmente a la escuela”, ellos estudian y preparan todos sus trabajos en su propia casa bajo la orientación de tutores. Están matriculados en un programa denominado “Home School”, donde tienen sus registros de evaluaciones, sin necesidad de asistir físicamente a ese establecimiento educativo. Ellos presentan cada cierto tiempo unas pruebas de matemáticas en el propio centro escolar, en donde la hija mayor ha logrado desempeños sobresalientes. Otro caso digno de conocerse es el de Carlos. Un joven que conocí hace dos semanas mientras se atendía de un tendón lesionado en el pie por jugar tenis, en el Instituto de Salud Física y Deportiva de Udelas (Insafide). Al preguntarle por su situación, entre otros asuntos, me manifestó que cursa el VII grado en un colegio ubicado en Miami (Florida, EU), siempre online. Él estudia en su casa en Panamá y se comunica diariamente, varias veces, con sus profesores y tutores, para enviarle los resultados de su investigación, los trabajos de grupo, así como la consulta de aquellos temas o datos que no comprende bien. Asiste personalmente, dos veces al año, a su centro de estudios para validar sus aprendizajes.También conozco un programa de maestría en patología del habla y del lenguaje, que se ofrece en la Universidad Especializada de las Américas, que funciona con una modalidad de aprendizaje completamente virtual. Los cursos son online y también la sustentación de sus trabajos de grado. Este programa cuenta con estudiantes y profesores de diversos países (España, Argentina, Colombia, Chile, México, entre otros). Una característica sobresaliente de este programa es que una buena parte de sus egresados logran insertarse en el empleo en algunas ciudades de Estados Unidos..Todos estos ejemplos deben llevarnos a reflexionar sobre el papel de los sistemas educativos y las universidades sustentadas como están sobre modelos tradicionales, que siguen dominando la escena educativa en nuestro país. La Udelas, consciente de este cambio vertiginoso, prepara sistemáticamente a sus docentes en los temas de su especialidad y en la pedagogía para alcanzar aprendizajes significativos. La institución ha puesto gran empeño en que todos sus profesores, independientemente de su edad, estén preparados tecnológicamente para comunicarse con sus estudiantes con los nuevos códigos de la modernidad. Hace algunos años decíamos los educadores, tenemos que prepararnos para los grandes desafíos del futuro, sin darnos cuenta, tal vez, que el futuro ya está aquí.
El autor es rector de Udelas