Arellano Lennox predicó con el ejemplo

El 19 de enero, con 96 años, nos dejó Carlos Arellano Lennox, históricamente vinculado a las luchas por la recuperación del Canal. Lo conocía de joven estudiante, cuando enseñó Biología en La Salle. Era de los buenos, didáctico y dedicado, al igual que su primo hermano Julio Souza Lennox. Arellano venía de Chitré donde había enseñado en el José Daniel Crespo, llevando diariamente un programa de radio muy popular, El Sol sale para todos.

Ambos fueron fundadores del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en 1960, cuando el social cristianismo se convertiría en una opción sin chance alguna para los partidos tradicionales. Era la respuesta dada después de la II Guerra Mundial con la Doctrina Social de la Iglesia al alienante liberalismo y al comunismo que terminó siendo tan explotador como sus contrincantes de derecha. En Panamá se presentó el PDC como alternativa de los grupos políticos de la época, todos cortados con la misma tijera liberal, y al caudillismo apabullante de Arnulfo Arias.

Arellano Lennox, siendo líder estudiantil, protagonizó la Operación Soberanía del 2 de mayo de 1958 cuando un grupo de estudiantes liderados por él y Ricardo Ríos, fallecido años atrás, sembraron 75 banderas en el territorio panameño de la Zona de Canal, desafiando a las autoridades policiales estadounidenses allí instaladas. Esa acción sorprendió al mundo porque era la primera vez que la juventud panameña dirigía una protesta de esa magnitud que irritó mucho a las prepotentes autoridades gringas. Arellano fue presidente de la Unión de Estudiantes Universitarios (UEU), siendo la némesis de los marxistas que aspiraban a controlar los movimientos estudiantiles.

Tanto en 1960 como en 1964, Arellano aspiró a diputado por Herrera, cuando la Asamblea se escogió a nivel provincial. Era prácticamente imposible arrebatar el triunfo a los gamonales políticos de la época, expertos en comprar votos y despojar, mediante un billetito, la cédula de aquellos que no votarían por ellos. A pesar de su popularidad radial, Arellano no pudo hacerse de la diputación, la cual vino a ganar en 1984, reelecto en 1989, cuando le tocó presidir ese Órgano de Estado, correspondiéndole organizarlo en democracia.

Estuve preso con Carlos. En 1965, estando en el poder el presidente Marco Robles, impuesto por fraude sobre el doctor Arnulfo Arias, su gobierno desarrolló prácticas corruptas sobre todo en los casinos nacionales. El joven PDC que había quedado inscrito tras las elecciones de 1964, demostró lo que era un partido permanente, que no se agitaba solo durante los procesos electorales. La dirigencia del partido desarrolló una intensa campaña en contra de la corrupción que llevaban a cabo los liberales, provocando la venganza gubernamental. Trasladaron al interior a muchos de los dirigentes médicos del partido, como el doctor Enríquez Navarro, prestigioso cirujano del Santo Tomás, enviándolo a Penonomé. Al doctor Arosemena Guardia, penalista, Juez Suplente del Tribunal Tutelar de Menores, lo destituyeron.

¿Cuál fue la respuesta que dimos los demócratas cristianos? Organizados por Arellano Lennox, 25 jóvenes, entre los cuales estaban José Chen Barría y yo, y otros no tan jóvenes como Julio Rovi y el abogado José Pepe Salgueiro Peña, nos tomamos pacíficamente el Ministerio de Salud en la avenida Cuba. Nos sentamos en silencio en el vestíbulo del despacho del ministro Roderick Esquivel, quien no se encontraba allí. La Guardia Nacional tuvo que cargarnos físicamente hasta la chota, radio patrulla, para conducirnos al Cuartel Central. En horas de la noche nos condenaron a 20 días inconmutables de los cuales lo cumplimos solo 7, por la especie de rebelión que armamos en cárcel Modelo y el malestar ciudadano que se generó. El día que nos encarcelaron, 14 de octubre, también detuvieron a Jenkins Góndola, líder de la lotería clandestina. Por sus contactos no duró ni 24 horas preso.

Un tremendo mérito de Carlos fue su paso por el Ministerio de Comercio e Industrias como primer director de Recursos Marinos. En un país rodeado por mares, no éramos productos marinos. Fue él, a través del programa sabatino del periodista Víctor Martínez Blanco, quien hizo una genial campaña para enseñarle a la población a comer pescado.

Carlos Arellano Lennox fue un gran patriota. Como educador fue el responsable, tanto a nivel secundario como universitario, de preparar a muchos jóvenes panameños. Como científico fue un gran activo para el país. Haber compartido con él como alumno, como copartidario y compañero legislador por tantos años, con sus aciertos y errores, me hacen concluir que el país ha perdido a uno de sus grandes ciudadanos.

El autor es analista político.


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