¿Has sentido el olor particular que desprende un libro? La mayoría de nosotros en alguna ocasión nos hemos sentido atraídos por esta fragancia, característica también de las bibliotecas, espacios creados para la conservación de diversas obras y que hoy en día se encuentran en decadencia.
Con tantos avances tecnológicos, las bibliotecas públicas en Panamá han quedado en el olvido, pues han dejado de ser el principal punto de referencia para la búsqueda de información, tanto de jóvenes y adultos.
Actualmente existen más de 50 bibliotecas públicas en diversas regiones del país, las cuales se enfrentan poco a poco a su desaparición, debido a la falta de espacios propios, falta de personal y recursos tecnológicos. Esta situación es preocupante, ya que tradicionalmente las bibliotecas han sido espacios que fomentan la cultura y la construcción del pensamiento crítico de los ciudadanos.
El Manifiesto de la Unesco, proclama a la biblioteca pública como “fuerza viva de educación, cultura e información y como agente esencial de fomento de la paz y los valores espirituales en la mente del ser humano”.
Panamá cuenta con la Fundación Biblioteca Nacional, cuya misión es ofrecer asistencia técnica y financiera para modernizar las bibliotecas que forman parte de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas adscritas a la Biblioteca Nacional, constituida por decreto.
Lo cierto es que en esta labor se encuentran implicadas entidades como el Ministerio de Educación y las diferentes alcaldías de los distritos, quienes son las encargadas de velar por el apropiado funcionamiento de las mismas y la incorporación de tecnología de punta que les permita mantenerse a la vanguardia de los cambios vinculados a los avances informáticos de la época en que vivimos y a las diversas necesidades de los usuarios.
Lamentablemente, en los últimos años han sido cerradas varias bibliotecas públicas, truncando así la visión de expandir una red en la que se puedan desarrollar actividades que incentiven la creatividad, el arte y la cultura, se promuevan talleres de promoción literaria que permitan apoyar al talento nacional y sobre todo, motiven a los usuarios a sentir mayor cercanía e interés por estos espacios y a valorar la gran fuente de conocimientos que albergan.
Ojalá las entidades correspondientes tomen las acciones necesarias para que como ciudadanos continuemos sacándole provecho a nuestras bibliotecas y a la información que en ellas encontramos como fuente de aprendizaje, sin dejar a un lado ese aroma particular que emana del conocimiento.
La autora es estudiante
