La pasada semana se celebró la liberación del campo de exterminación Auschwitz; uno de los cuarenta en Polonia y que era manejado por la temida SS de Hitler. Fueron liberados por los soviéticos (enero 1945) en su camino y derrota de Berlín el siguiente abril.
Ese campo de concentración fue famoso por su sistemática y eficaz hoja de ruta en exterminar judíos (un millón+ solo allí) . De todo ese melé lo positivo es que emergió un incansable caza nazi que los hacía temblar. En el 2004 la Reina Isabel (Reino Unido) lo nombra caballero sir Simon Wiesenthal (SSW) pero él no para allí. Continuó su atinada captura de aquellos culpables de crímenes contra la humanidad.
SSW era un incansable caza nazi al caer Berlín y persiguió hasta en ultramar aquellos de la elite SS que el Vaticano asistió para reubicarlos, con falsos salvoconductos en la fascista Argentina de Perón. La fascista España de Franco no se corría el riesgo de perder la negociaciones de bases aéreas norteamericanas en su península.
SSW era un ucraniano estoico de origen hebreo, completó sus estudios universitarios y ejerció por doce años como arquitecto antes de ser enviado en 1941 a un campo de concentración. Por cuatro años Wiesenthal sobrevivió en 13 campos de exterminio operados por los sádicos de la SS. No fueron suficientes tres pelotones de fusilamiento, hambruna y un tiro a quemarropa por un oficial de la Gestapo para acabar con la vida de un hombre que vio a sus padres y su extensa familia pedecer en múltiples campos de extermino.
La “Solución Final”, en cuyo diseño participó Adolf Eichmann a petición de Hitler, acabó con seis millones de judíos (y un millón+ de gitanos) durante la Segunda Guerra Mundial. A sus 35 años SSW es liberado de Mauthausen (Austria) por el ejército norteamericano. Superando su dolor y tristeza, Wiesenthal abandona su exitosa carrera profesional y se transforma en un férreo perseguidor de los criminales de guerra responsables de la muerte de millones de inocentes. Aprovechando su memoria fotográfica, entrega el nombre de 91 oficiales nazis de alto rango (localizó personalmente a 70 de ellos) que merecían ser enjuiciados en Nuremberg. Posteriormente continúa su cacería, localizando a más de un millar de criminales de guerra por todo el mundo.
Al culminar los juicios de Nuremberg en 1949 y desatarse la Guerra Fría, el tema de los nazis y criminales de guerra pasa a segundo plano. SSW no descansa y en 1960 juega un papel clave en la localización y captura de Adolf Eichmann en Argentina por agentes israelíes. Enjuiciado en Israel, Eichmann terminó al año siguiente en el patíbulo.
Para SSW la persecución implacable de los criminales de guerra nazi no respondía a un deseo de venganza, sino más bien a un sentido de la justicia. Me enteré por primera vez de la existencia de Wiesenthal al leer la obra de Ira Levin The Boys from Brasil. Conocí los detalles históricos que explican el ascenso de Hitler al poder en Alemania de la mano de la élite industrial y política, apoyándose en un antisemitismo irracional que alimentaba la demagogia de Martín Lutero.
Muchos sobrevivientes del Holocausto llevaron a juicio a sus verdugos, pero con el tiempo, la indiferencia, la edad y el pasar de los años dejaron a SSW en una solitaria cruzada de hacer justicia. SSW localizó y persiguió a cientos de criminales que se habían reciclado en democracia. Ricos e influyentes “burghers” en Alemania y Austria, quienes habían logrado ocultar su pasado nazi, tuvieron algunos paros cardíacos debido a la sorpresa cuando su mayordomo les notificaba que “un tal Weisenthal” están en el foyer. Fue tan efectivo en su labor que en varias ocasiones trataron infructuosamente de acabar con su vida, incluyendo un atentado con un coche bomba frente a sus oficinas en Viena.
Deseoso de que futuras generaciones no olviden las lecciones del Holocausto digitalizó sus extensos archivos en internet para impedir que nuevos neonazis logren el poder político que permitió los abusos y muertes que se vieron durante la Segunda Guerra Mundial. Montesquieu dijo una vez que no había tiranía más grande que aquella que escuda su oscuro actuar en la ley escrita. Terminados los juicios de Nuremberg por las tropas aliadas con la condena de los jerarcas nazis del Tercer Reich, siguieron con altos jueces y magistrados germanos que avalaron atropellos y fechorías cometidas por el régimen dictatorial de Hitler en vez de proteger a las víctimas de la “Solución Final”.
Yo les recomiendo a los abogados centroamericanos leer la biografía de SSW. Es de dominio público y de gran importancia para los colegios nacionales de abogados en nuestra Mesoamérica (y Panamá) que tienen tribunales de honor castrados de norte. Fallas contra la ética y la corrupción imperante en los órganos judiciales escapan de la atención de aquellos que por su profesión y entrenamiento debían encabezar la lucha por el adecentamiento de la justicia. Jueces, fiscales y contados magistrados que no comulgan con los principios de equidad y honestidad siguen en sus puestos con la colaboración silenciosa de gremios que no inspiran la confianza ciudadana; en fin, les queda la toga muy grande.
El autor es ingeniero.
