Gobernar no es enriquecerse; es administrar la confianza de quienes no tienen margen para equivocarse.
José Mujica, vida austera; Tabaré Vázquez, patrimonio estable; Bernardo Arévalo, agenda anticorrupción. Los tres han sido reconocidos por no utilizar el poder para el beneficio personal. Mujica y Vázquez consolidaron una cultura política transparente en Uruguay, mientras que Arévalo busca liberar la democracia en Guatemala de las élites político-criminales.

“Pepe” Mujica gobernó Uruguay entre 2010 y 2015. Declaró ante la Junta de Transparencia y Ética Pública, al dejar el cargo, un patrimonio neto de aproximadamente trescientos mil dólares: tres inmuebles, su residencia principal en Rincón del Cerro, y dos junto a su esposa, con un valor de ciento sesenta y cuatro mil dólares; cuentas bancarias con saldo de ciento diecinueve mil dólares; dos autos Volkswagen de 1987 y tractores para trabajar la agricultura. Durante su mandato, donó más de doscientos mil dólares de su salario al Plan Juntos, dedicado a construir viviendas para personas de bajos recursos.
Tabaré Vázquez ejerció la presidencia de la República Oriental del Uruguay en dos mandatos no consecutivos: el primero entre 2005-2010 y el segundo entre 2015-2020. La Constitución no permite la reelección inmediata; miembros de la coalición gobernante le propusieron modificar la norma constitucional para permitirle la reelección en 2009; sin embargo, el Dr. Vázquez rechazó postularse.

Médico oncólogo que murió de cáncer de pulmón en diciembre de 2020, a los 80 años. Es recordado como un político que mejoró los servicios sociales del país, y sus gestiones presidenciales fueron percibidas sin escándalos de corrupción. Su gobierno impulsó una política de centroizquierda, que aumentó el salario mínimo y redujo el porcentaje de pobreza de 30,9% al 12,7%, llegando a contar con un índice de aprobación del 62%.
Logró la instalación de los megaproyectos UPM y UPM 2, plantas de celulosa de la empresa finlandesa UPM, fundamentales para la economía del país. UPM Fray Bentos (operativa desde 2007) y UPM 2 (inaugurada en 2023 en Pueblo Centenario) posicionan al país como un exportador líder mundial de celulosa, representando la mayor inversión privada en la historia del país.
Creó un Plan Nacional de Agroecología, que considera de interés general la promoción de sistemas de producción, distribución y consumo de productos agroecológicos, aplicando una visión ecológica al diseño, desarrollo y gestión de ecosistemas agrícolas sostenibles.
Mediante ley estableció y reconoció el derecho a la asistencia médica de emergencia y urgencia para todo residente de Uruguay, la cual debe ser proporcionada por cualquier proveedor de atención médica del país, garantizando así la atención médica fuera del lugar de residencia del paciente.
Creó el Plan Ibirapitá, que entregó 400,000 tabletas a jubilados con pensiones bajas, con el fin de abordar la denominada brecha digital en este sector de la población.
Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala desde enero de 2024, tras pasar a la segunda vuelta contra todo pronóstico. Los principales temas de su campaña presidencial se enfocaron en el combate a la corrupción e inseguridad, la generación de empleos y la promoción de políticas para combatir el cambio climático. Doctor en filosofía y antropología social, diplomático, exdiputado del Congreso entre 2020 y 2024, e hijo del expresidente Juan José Arévalo, quien gobernó el país entre 1945 y 1951.

Al cumplir seis meses en el cargo, en julio de 2024, hizo pública su declaración patrimonial, reportando activos, cuentas bancarias, prendas, libros y equipo de oficina por aproximadamente noventa y cuatro mil dólares y deudas en bancos por poco más de nueve mil dólares, evidenciando una gestión transparente de sus finanzas personales. Es el primer presidente de Guatemala en hacer pública su declaración de bienes, cumpliendo con las promesas de transparencia y lucha contra la corrupción que planteó durante su campaña electoral, además de recortarse su salario en 25%.
En una polémica con relación a declaraciones de la vicepresidenta Karin Herrera, quien ocultó durante nueve meses que no se había reducido su salario como se había anunciado públicamente, salario que era superior al del presidente en más de dos mil quinientos dólares, el presidente Arévalo declaró que desconocía los detalles del salario de la vicepresidenta, que no veía planillas. El presidente tomó la decisión de rebajarle el salario a partir de que tuvo conocimiento de la situación.
En América Latina, donde la política suele confundirse con privilegio, la austeridad emerge como un acto de ruptura. Mujica la convirtió en evidencia visible; Tabaré, en disciplina institucional; y Arévalo, en expectativa bajo presión. Tres estilos, tres contextos, una misma tensión: el poder frente a la tentación. La historia no absolverá discursos, sino conductas sostenidas. Porque, en el fondo, la verdadera ética pública no se proclama: se practica, se verifica y, con el tiempo, se expone sin defensa posible.
El autor es auditor forense y examinador de fraude autorizad y exviceministro de la Presidencia.


