El día de hoy no quiero hablar del único consenso al que llegaron los partidos políticos panameños, que se sentaron desde el día cero en la primera, de tantas mesas del diálogo por el rescate del programa de pensiones y jubilaciones de la seguridad social: El Código de silencio en campaña electoral 2023. Hoy les quiero contar, con preocupación, del autoritarismo al que están siendo seducidos nuestros candidatos presidenciales en el 2024, « renaissance » de la dictadura panameña -sin militares-, pero con más beneficios y menos cuestionamientos. ¿ Conocen ustedes las actas del Estado Mayor Panameño de 1968 – 1989 ? ¿Conocen ustedes las actas, notas, archivos del Consejo de Gabinete del período 2021- 2023 ?
Hace unas décadas atrás, los millones de dólares de la descentralización paralela los hubieran manejado las fuerzas de defensa de Panamá y el jefe del Estado mayor panameño, ante el cuestionamiento por periodistas del manejo del dinero, hubiera sido motivo suficiente para que los Codepadi cerraran o incendiaran el canal de televisión. En el 2023, los políticos acceden sin invitación previa a los noticieros en “prime time” para predisponer al electorado de estar siendo atacado y negar rotundamente la falta de trasparencia del ejecutivo, sin embargo, restringen por 10 años las actas del Consejo de gabinete. ¿Ha escuchado usted como agenda prioritaria de los políticos que aspiran llegar al palacio de las Garzas, cómo salvar el programa jubilaciones de la Caja de Seguro Social?
En la historia de la humanidad, las pandemias han implicado que el Estado expanda su poder: en los momentos en que la población tiene miedo a morir acepta medidas que –con justificación o sin ella– creen que permitan salvarse, aunque ello traiga consigo perdida de su libertad. Todo aquel que criticara la forma de gobernar por decretos y las medidas adoptadas por el gobernante, iba a ser catalogado como oposición y serían humillados por el cuarto poder del Estado como “pro virus”.
En contraste con las dictaduras militares, el modelo que usan hoy los autócratas del mundo es el Estado Unipartidista antiliberal como mecanismo para mantener el poder en compañía de múltiples ideologías. Lo hace muy bien porque define quienes son de la élite, ya sea políticamente, cultural o empresarialmente. El Estado unipartidista bolchevique asignaba a los más leales al partido, nombramientos en el gobierno, concesiones de estatales y plazas universitarias eludiendo la meritocracia. ¿hubo denuncias de persecución y botadera en las primarias de algún candidato presidencial? ¿Qué significa el 16% de votos blancos o nulos si al panameño le gusta ejercer el sufragio?
Se solía pensar que las democracias morían a manos de soldados armados, pero la forma lenta es menos dramática y más destructiva: alterar el proceso que los llevó a gobernar. Gobernar con golpes militares o por medios violentos es “old fashion”. Quienes denuncian los abusos del gobierno pueden ser descalificados como alarmistas y exagerados. La población no cae en cuenta de lo que está aconteciendo con la democracia, es imperceptible, porque está lidiando con más impuestos, con la informalidad del trabajo y con los problemas de mal acceso a la salud y educación.
¿La historia se repetirá en Panamá? Diferentes “remakes” de la misma película se han confeccionado en el último siglo en el planeta Tierra. El elenco siempre es de actores jóvenes en la política: Adolf Hitler, Getúlio Vargas, Alberto Fujimori y Hugo Chávez Frías, todos ascendieron al trono por la misma vía –desde adentro-, por medio de alianzas con figuras políticas poderosas. En todos los casos las élites de sus respectivos países consideraron, que la invitación a tomar el poder detendría al joven recién llegado y permitiría a los políticos convencionales a reagruparse para volver a tomar el control. Error de cálculo: les entregaron las llaves del poder a un autócrata en ciernes.
El autor es cirujano especialista
