La cuestión de la autonomía universitaria ha sido objeto de un extenso debate en el ámbito de la educación superior en Panamá, generando perspectivas divergentes. Mientras algunos sostienen que esta autonomía es garante de la independencia académica, otros argumentan que ha derivado en una suerte de patente de corso, propiciando abusos de poder.
La autonomía universitaria constituye un principio cardinal que confiere a las instituciones educativas la facultad de tomar decisiones tanto de índole académica como administrativa sin injerencias externas. En palabras de Carlos Iván Gómez, eminente experto en educación superior, “la autonomía universitaria se erige como requisito fundamental para salvaguardar la integridad académica y asegurar la formación de individuos íntegros y críticos” (Gómez, 2020). Este principio resguarda la independencia académica al permitir que las instituciones diseñen sus propios planes de estudio y seleccionen a su cuerpo docente sin interferencias externas.
Sin embargo, la Universidad Especializada de las Américas (Udelas), en sus casi 26 años de existencia, ha atravesado una serie de desafíos de gran calado que han afectado tanto a docentes como a estudiantes y personal administrativo. La gestión encabezada por el profesor Juan Bosco Bernal, que debía concluir en diciembre de 2023, junto con un reducido grupo de individuos, ha optado por desconocer los resultados y el proceso electoral bajo un nuevo modelo de elección por claustro, diseñado y aprobado por el mismo Bernal y para el cual la candidata favorita del profesor Bernal no estaba preparada, motivo por el cual se negó a reconocer a la nueva rectora electa, desconociendo la necesidad de instaurar una nueva dirección para esta institución pública.
Amparados en el precepto de la autonomía universitaria, y desoídos todos los llamados y resoluciones de autoridades superiores como la Corte Suprema de Justicia y la Procuraduría de la Administración, han mantenido en vilo a esta cuarta universidad estatal creada en Panamá en 1997. Sin miramientos, han llevado a cabo destituciones y traslados sin respetar la carrera docente ni las leyes que protegen a estos gremios.
El proceso electoral en la Udelas, con la intervención de Bernal, ha evidenciado la paulatina disolución de la democracia en esta institución pública, ante la percepción de que la continuidad del liderazgo de Bernal en la Udelas podría estar en riesgo tras 10 años al frente de la misma.
Trágicamente, la autonomía universitaria en la Udelas ha degenerado en una suerte de patente de corso que facilita la impunidad y el ejercicio arbitrario del poder. De acuerdo con un estudio realizado por la organización Ahora Panamá, “la falta de supervisión externa en las instituciones universitarias ha propiciado casos de corrupción y malversación de fondos” (Ahora Panamá, 2019). Se estima que el 12% de los recursos financieros asignados a las universidades públicas no se utiliza de manera adecuada, lo que plantea serias inquietudes sobre la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de recursos.
Es imperativo que las nuevas autoridades electas ayer domingo 5 de mayo presten atención a la situación de Udelas.
Los sufrimientos e injusticias infligidos a docentes, administrativos y, sobre todo, a los estudiantes tendrán repercusiones a largo plazo. Es crucial adoptar medidas que impidan que la autonomía universitaria se convierta en un manto de impunidad y arbitrariedad, privilegiando los intereses de unos pocos en detrimento del futuro de la nación encarnado en la juventud. Recordar que como adultos responsables somos el espejo que refleja a los estudiantes del hoy, futuros presidentes del mañana.
La autora es docente universitaria
