¿Te has percatado que lo difícil no es tener un sueño imposible, sino atreverse a hacerlo realidad? Si tienes un sueño, ve por él: los sueños están para cumplirse.
Escribo en primera persona. Soy Richard. Tengo 17 años de edad. Quiero compartir mi experiencia en el Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC).
Han pasado dos meses y medio desde que iniciamos, por cosas del destino, este gran libro de experiencias. Estoy seguro que, al terminarlo, estará cargado de ricas vivencias.
Ha sido emocionante conocer a 149 jóvenes con quienes compartimos los mismos ideales.
El LLAC es un libro de sabiduría para jóvenes, que nos ha enseñado, paso a paso, a tomar acción a través de talleres de incidencia y presentaciones magistrales de la talla de la nueva ministra de Educación, Maruja Gorday de Villalobos, y del administrador del Canal de Panamá, Jorge Luis Quijano. Gracias a ellos y a muchos más, pudimos tener una perspectiva más integral del sistema educativo panameño y de los retos y responsabilidades que tenemos como país. Ya es muy difícil, como decimos en buen panameño, que “nos echen cuento”.
Nuestro aporte inicia con el diseño y desarrollo de distintos proyectos de Acción Ciudadana, con la intención de causar un impacto medible y escalable en una sociedad que tanto lo necesita.
Son 15 proyectos que abordan temas como deserción universitaria, ambiente, educación sexual y reproductiva, comprensión lectora, inclusión social de personas con espectro autista, inteligencia emocional y atención a privados de libertad.
Hoy, miro hacia atrás. Recuerdo cuando llené el formulario de inscripción. Lo primero que noté era la gran cantidad de espacios que había que completar. Jamás imaginé todo lo que acontecería.
Gracias, LLAC, por ayudarme a ser más eficiente, trabajando en equipo. He aprendido que la comunicación y la perseverancia son herramientas indispensables para lograr el éxito.
Junto a mi equipo, creamos “Impulsando la Educación Universitaria” (Imedu). Nuestro principal objetivo es reducir los niveles de deserción universitaria. Imedu propone ayudar al joven a tomar decisiones acertadas, conectando al profesional con el estudiante. La idea es que el estudiante experimente qué es ejercer la profesión que aspira estudiar, por un día.
Gracias al trabajo del equipo, he visto sonrisas en los rostros de los jóvenes de Casa Esperanza que luchan día a día para salir adelante. Con certeza, afirmo que no hay mayor satisfacción que poder ayudar a jóvenes como uno mismo.
Nuestro propósito en la Tierra es usar nuestros dones para mejorar la vida de los demás, como misión superior. Aspiro a seguir escribiendo sobre las enseñanzas que este libro me está dando. Me comprometo a aplicar lo aprendido como si no hubiera un mañana.
El autor es miembro del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana