Tras el cierre de los centros educativos en marzo de 2020, la retención y la reinserción escolar emergieron como retos urgentes que debían ser atendidos. Dos semanas después del cierre de los centros educativos se implementó el programa “Kasanga” como una alternativa para prevenir la desvinculación de niños y niñas (NN) entre tercer y sexto grado del proceso educativo. Este programa fue liderado por Jóvenes Unidos por la Educación, Capítulo de Chiriquí.
Un paso más allá es el programa “Todos a Clases”. Basados en lo establecido en el Protocolo de Retención y Reinserción Escolar recomendado el 31 de agosto de 2021, por el Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (Copeme) y acogido por el Meduca, el programa “Todos a Clase” incorpora lo aprendido en la experiencia “Kasanga” y promueve garantizar el derecho a aprender de todos los NN y jóvenes, independientemente de su ubicación geográfica y/o condiciones socioeconómicas.
Se establecieron pilares estratégicos con base en los diagnósticos de las profundas falencias que aquejan al sistema, centrados en la calidad de los aprendizajes, en la salud integral, en la infraestructura adecuada, así como en el asesoramiento a docentes y padres de familia. Es así que, junto a empresas, oenegés, clubes cívicos y universidades, se dio inicio a su implementación.
Para ello, enfocados en el pilar de calidad de la educación, por tercer año consecutivo la quinta versión de Kasanga, se centró en la retención y en la recuperación de los aprendizajes de los estudiantes. Se recibieron más de 600 solicitudes de las 10 provincias y 2 comarcas. Con el mismo propósito se ha proporcionado a más de 20 centros educativos de la Región Occidental, las guías de los Derechos Fundamentales del Aprendizaje (DFA) y las Guías Prisa del Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina y el Caribe (Summa).
Prisa brinda herramientas para mejorar las decisiones pedagógicas de los docentes durante el año escolar, a fin de avanzar en la recuperación de aprendizajes.
Los clubes Rotario y Rotaract Boquete se propusieron la meta de proveer de insumos y herramientas a los centros educativos. Así, se logrado asegurar el retorno bioseguro a las escuelas después de dos años de la pandemia de la covid-19. Como aliados por la educación, han beneficiado a diecinueve (19) escuelas en Chiriquí con sistemas de acceso a agua, filtros, tanques de reserva e infraestructura. Con el respaldo de productores, del Club Rotario de Panamá y de asociaciones, se han estado ofreciendo alimentos a las escuelas rurales y colaborando en la salud de los estudiantes proporcionado kits dentales y herramientas para garantizar su bioseguridad.
Aliados por la Educación ha preferido herramientas a centros educativos en Bocas del Toro y en la Comarca Ngäbe Buglé que benefician directamente a 3 mil 128 estudiantes e, indirectamente, a más de 12 mil 512 personas.
Se trata de un conglomerado de factores que hacen posible mejorar la calidad de los aprendizajes y de las condiciones físicas de las escuelas; fomentando la motivación de los NN; la formación de los educadores; el acceso a herramientas para las destrezas cognitivas de los estudiantes, así como a tecnología y a una alimentación adecuada. Se subraya que una buena nutrición es fundamental para el desarrollo físico y mental del niño.
Buscamos generar espacios desde las escuelas a fin de que los estudiantes cuenten con el apoyo de la comunidad, entendiendo que educar es responsabilidad de todos. Nos involucramos desde la primera línea de acción. La red de retención y reinserción escolar, implementada a través del programa “Todos a Clases”, es un aporte conjunto a ese imaginario colectivo en el que los ciudadanos panameños gozan de mejores oportunidades a través de educación de calidad, equitativa e inclusiva. La educación sí puede ser más y mejor si todos decidimos ser sus aliados y propulsores.
El autor es egresado del LIIC 2018, LLAC avanzado 2020 y miembros de Jóvenes Unidos por la Educación
