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Bienvenidos al primer mundo

“¡Bienvenidos al Primer Mundo!” leía el gran letrero que el gobierno había colocado en la salida de lo que quedaba del Aeropuerto Internacional de Tocumen. Pedro, en su recorrido hacia su trabajo en la Empresa Nacional de Estatizaciones, lo vio a lo lejos. “De verdad que nos creímos un cuento terrible. Aquel 2024 jamás lo olvidaré. Pudimos haber enderezado el camino, pero decidimos seguir viendo al abismo…y bueno, ese nos miró de regreso finalmente,” dijo suspirando mientras las bocinas del metro seguían repitiendo la propaganda del Ministerio de la Verdad, haciendo alardes que el famoso grado de inversión no era más que una mentira de los poderes financieros. “Y recuerden, el grado de inversión no es más que una mentira de los banqueros. No necesitamos tenerlo nuevamente para crecer como país,” fue lo último que escuchó Pedro al bajarse del vagón mientras veía cerca de la entrada de su trabajo a los cientos de desempleados que cada vez más acampaban en las escalinatas del edificio. “Bueno, a ver qué toca expropiar hoy. Sino me equivoco, aún debe quedar algo por el área de Juan Díaz. Veamos si la Santa María puede ayudar a toda esta gente…”

Pedro extrañaba el Panamá de antes. Sí, con todos sus defectos y problemas, pero donde existía aun la opción de corregir las cosas: la opción que tenemos nosotros, querido lector, para evitar el futuro del cual acabamos ver una pequeña parte de este. El cuento de Pedro es uno del cual hemos tenido algunas oportunidades para ver un futuro de un Panamá que creyó más en los cuentos y no en las cuentas, y cuyo punto de quiebre llegó por las decisiones cruciales que no se tomaron en el 2024.

Sin duda, lo que se nos viene encima no es fácil. De a milagro en el 2022 y en el 2023 evitamos las horcas, como narraba en los artículos de cierre e inicio de dichos años, respectivamente. En lugar de estar más cerca del verdadero primer mundo, cada vez nos alejamos más. Las decisiones de nuestros distintos órganos del Estado nos conducen hacia un destino más cercano al de Pedro que al que todos queremos. La exacerbada crisis de la CSS por el agujero negro del Subsistema Exclusivamente de Beneficio Definido, los pésimos resultados de nuestra educación – reflejados en las pruebas PISA, la fortísima informalidad y el aumento del gobierno como principal empleador, una relación de deuda/PIB que se prevé empeorará, la crisis del agua (tanto para consumo propio como para el uso del Canal), la rampante falta de institucionalidad y la creciente apariencia de corrupción…en fin, pudiésemos seguir listando los problemas que tenemos, pero esa no sería la mejor manera de empezar este 2024. Comprendamos ahora que llegó el año para tomar las decisiones correctas y enderezar lo más posible el camino.

No vengo a decirte por quién votar ni tengo la bola de cristal para ver cuál sería el mejor candidato – ni el mismo Pedro nos podría decir a ciencia cierta desde su futuro. Lo que sí podemos hacer es buscar a aquellos candidatos, sea representante de corregimiento, alcalde, presidente, y, tal vez más importante, diputado, que abogue y tenga una creencia y propuestas fuertes hacia las ideas y acciones que construyen un país realmente próspero, justo, y con oportunidades tangibles para todos. Estos deben tener la defensa de los valores republicanos en su centro, buscando proteger la libertad económica y social, el estado de derecho, la seguridad jurídica, y la institucionalidad. Y una vez votemos, nos toca estar encima de los ganadores para que cumplan lo que prometieron. La democracia no es solo ir a votar cada cinco años, es involucrarse día a día en el quehacer del país, trabajando por ese futuro que queremos. Estas son las bases que nos permitirán construir lo que se necesita para arreglar los problemas ya conocidos, alejándonos así del futuro de Pedro.

Tengo la esperanza en la capacidad de cada uno de nosotros para tomar las decisiones debidas, de que trabajaremos en conjunto para que nuestro voto sea informado y que no nos dejaremos comprar por jamones, bolsas de arroz, y demás “regalos” de aquellos candidatos que buscan perpetuar el “qué hay para mi” y el juega vivo como políticas de estado. Sí, este es tu mensaje para que, desde hoy, 1 de enero, empieces a involucrarte con fuerzas para tomar el camino correcto para Panamá. Solo así nuestras aspiraciones se van a concretar y realmente podremos decir ¡bienvenidos al primer mundo!

El autor es miembro de la Fundación Libertad


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