Exclusivo

Boquete

Boquete
Boquete, Panamá. Foto: Cortesía

Nunca pensé en sentarme a escribir sobre Boquete, pero el transcurrir del tiempo y la oportunidad que me ha dado Dios de disfrutarlo desde que era apenas un niño, pasando por mi adolescencia y ahora con las canas que peino, me han inspirado a hacerlo de una manera que espero resulte beneficiosa para sus residentes, visitantes y lectores.

Visito Boquete una vez al mes. En Alto Lino, mi padre, Gerardo Arias Linares, trabajó, murió y dio los mejores años de su vida a este distrito. Trabajó en la finca Arco Iris, una finca cafetalera bastante grande, propiedad de su padre, el doctor Arnulfo Arias, que ahora pertenece a Mireya Moscoso. Allí se producía el café Princesa Janca, un café de altura de origen arábigo. Mi padre fue una especie de científico que no estudió Medicina porque, muy posiblemente, su padre no se lo permitió. A los 18 años, su padre lo envió a la Universidad de Florida, en Gainesville, Florida, a estudiar Ingeniería Agrónoma, y creo que el único ingeniero agrónomo que le antecedió en territorio panameño fue el ingeniero Melo. De allí pasó a trabajar la mayor parte de su vida en esa finca de café.

Mucha agua ha pasado por el río Caldera desde los años setenta, cuando frecuentaba casi todos los sábados la finca Arco Iris y sus extensos cafetales a caballo con mi padre. El clima, recuerdo, era siempre húmedo; el olor a café de la torrefactora era como un elixir que no podré borrar de mi mente. El frío era tremendo, inclusive al mediodía, y la brisa del norte se sentía, pero mucho más fuerte en los meses de verano, que eran los meses en los que más frecuentábamos toda la familia la finca Arco Iris. Todavía hay árboles de eucalipto alrededor de la calle que pasa por medio de esa finca, que fueron sembrados por él.

No había tráfico. No había casi restaurantes. Ahora hay aproximadamente 200 restaurantes que ofrecen todo tipo de comidas a locales y extranjeros. Pero ya en ese tiempo existían el supermercado Romero, el hotel Panamonte, la tienda de los Bruna, la farmacia, etc.

Los restaurantes, el buen clima, el paisaje y muchas cosas más atrajeron a los hoy 25,000 residentes de Boquete, de los cuales, de acuerdo con el último censo, un 20% son retirados residentes del distrito. Además, la explotación natural del turismo, la oferta culinaria y el clima son una combinación perfecta para atraer visitantes y nuevos residentes. Las casas de campo y muchos palacetes de locales y extranjeros han reemplazado fincas de café donde los indígenas colectaban y se les pagaba el café por lata.

El desarrollo económico de esta región también ha tenido y tendrá que pagar un alto costo ecológico y un desmejoramiento en la calidad de vida de sus residentes. Se empiezan a desarrollar proyectos residenciales de gran escala que comenzarán a cambiar el paisaje y la calidad de vida de sus habitantes.

Todos los males que viven las grandes, medianas y hasta pequeñas ciudades de Panamá se empiezan a notar y podrían agravarse en un futuro no lejano. Ya, con solo mirar el paisaje de Boquete desde cualquier punto, se empieza a notar el deterioro de los ecosistemas naturales que hicieron de Boquete lo que es. Desde Alto Boquete hasta Jaramillo, la deforestación es evidente; las faldas del volcán Barú aparecen emparchadas de manchas oscuras que antes no se veían, y el río Caldera, inclusive en invierno, parece una quebrada desde la distancia.

El desarrollo económico trae trabajo y dinamismo, pero debe ir acompañado de políticas públicas a nivel local y estatal para que nuestras ciudades del interior se desarrollen de forma ordenada y con miras al bienestar futuro de sus residentes y visitantes. Esto no está pasando en Boquete ni en ninguna otra parte del país. Queremos vender el turismo en pequeñas ciudades como Boquete, donde se han desarrollado nichos exitosos de turismo sano y ecológico, pero ni las autoridades locales ni las estatales tienen un plan de desarrollo de infraestructura vial, acueductos, servicios de recolección de basura o soluciones a los problemas de agua que tenemos en todo el país, a pesar de que Boquete es una de las zonas más lluviosas de Panamá.

El crecimiento vertiginoso de Boquete traerá muchos beneficios para sus residentes y visitantes, aunque ese desarrollo turístico también implica un aumento en el costo de vida. Pero si se empiezan a crear las condiciones para acompañar ese crecimiento con planificación, orden y sostenibilidad en un valle tan angosto, pero tan rico como Boquete, este modelo podría convertirse en un ejemplo para el resto del país.

El autor es exbanquero.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Así será el proceso de entrega de los Cepanim a los beneficiarios. Leer más
  • Estos son los ingenieros que asesorarán a la CSS en modernizar su infraestructura. Leer más
  • Rectora de la Unachi presenta su renuncia y deja el cargo a partir del 8 de junio de 2026. Leer más
  • Meduca denuncia a Etelvina Medianero, rectora de la Unachi, por presuntos delitos contra la administración pública. Leer más
  • Capturan a Zenia Vásquez de Palacios, antigua colaboradora de Gerardo Solís y Odila Castillo. Leer más
  • El hombre clave de la Unachi: quién es Jorge Bonilla y por qué podría reemplazar a la rectora. Leer más
  • Difunden identidades de los reos fugados de La Joyita; ofrecen recompensa de $500 por cada uno. Leer más