Las inauguraciones acostumbran ser acontecimientos felices en los que, tanto anfitriones como invitados, suelen congratularse y mirar con esperanza hacia el futuro. Desafortunadamente, en la apertura del cuarto periodo de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional, la historia fue otra, pues la población tiene pocas cosas de qué alegrarse. Basta con escuchar las alabanzas a las supuestas virtudes de algunos de los candidatos a la junta directiva de la Asamblea; a veces, estas son tan poco realistas, que si uno escucha lo que dicen del aspirante sin antes haber oído su nombre, difícilmente se podría saber de quién hablan. Hubo una que, cual habitante de un mundo paralelo, hasta recibió tratamiento de “alteza”, en medio del acto oficial de un Estado republicano, como se supone que es el nuestro.
En aquella elección no solo se vieron bancadas y alianzas, sino que ahora hay grupos de arrimados; así se pudo apreciar en las intervenciones de los 15 rebeldes de CD, quienes -sin un aparente acuerdo con el PRD- se deshacían en explicaciones de cómo, por declararse seguidores de Martinelli y repudiar la posibilidad de una alianza con el Panameñista, votaban por el “amigo” Crispiano Adames o la “princesa” Kayra Harding. Eso es como preparar una limonada con una sandía. ¿Por qué estos diputados de CD insisten en hacer lo que los ha llevado al proceso de expulsión de su partido y vociferan su apoyo a candidatos del PRD? Candidatos que, además, ni siquiera necesitaban esos 15 votos para ganar. La respuesta es simple: Realizando Metas (RM), el partido del que son fieles sirvientes, no tiene una bancada en la Asamblea, así que la única forma de plantar una pica en Flandes es a través de ese voto. Total, una mentira más no hará más rayado a ese tigre.
Pero no todas las cosas insólitas sucedieron durante el acto inaugural. Después, los de blanco congregaron sus conciencias menos nítidas en el salón de un hotel, para hacer lo que saben: burlarse del pueblo. Ahí se veía cómo brindaban a carcajadas, con exclamaciones de “open bar”, mientras la exvíctima Kayra Harding proclamaba a viva voz como “futuro campeón mundial” a quien acusó hace un tiempo de ser su victimario, en un supuesto combate el 5 de agosto. Futuro campeón, ¿de qué? ¿De lanzamiento de botellas a mujeres? Otra cosa que quedó clara es que la crisis económica que viven mas de cuatro millones de panameños no entraba por la puerta de ese recinto, porque si el whisky que tomaban cuesta casi $400 la botella en la tienda de licores, imaginen cuánto habrá costado en el hotel. Aunque no nos asombraría que la hayan llevado allí, oculta en el bolso de alguien.
El efecto psicotrópico que produjo la sesión inaugural fue tan fuerte, que Martinelli -que no se sabe si se metió en las gradas como colado o si fue invitado como presidente de un partido político- tras salir de allí publicó un video en el que, blandiendo un sable de luz de Star Wars, afirmaba estar en Narnia, que es un lugar imaginario mencionado en una serie de obras de C.S. Lewis. Sí… imaginario e infantil, como muchas de las cosas que dice. Pero es poco probable que Panamá sea como Narnia, porque en esos clásicos infantiles aún no se registra ni un solo caso de coimas, y mucho menos que hayan terminado en condenas de parientes cercanos de sus protagonistas.


