Los miembros de la Asamblea Nacional anunciaron un “plan de ajuste de gastos” que, en lugar de apaciguar los ánimos, amenaza con atizar las protestas y recrudecerlas. El “plan”, como si fuera a contribuir con la genuina solución a los problemas del país, dice que se “suspenderá” los aumentos salariales y los nombramientos permanentes.
Si se fijan, esto de ninguna manera significa la reducción de un solo centavo. Digamos que, simplemente, por un tiempo ese barco no aceptará otros pasajeros viajando con todos los gastos pagos, pero todos aquellos que ya se encuentran a bordo podrán seguir disfrutando su travesía, ¿o travesura? También van a suspender (más no eliminar) los viajes y viáticos dentro y fuera del país, las giras, los seminarios, las boquitas y la propaganda y reducir en 50% el consumo de combustible.
¿Realmente eso contribuye a algo que no sea agravar el problema? En medio de amenazas tan serias a la estabilidad de la vida nacional, ¿esto es lo mejor que pudieron hacer las mentes y bolsillos privilegiados de los diputados? ¿Por qué no “suspenden” las planillas 002, 080 y 172 y a los centenares de promotores deportivos o comunitarios que comen de ella? Con el ejército de promotores que hay, si les hubieran dado equipos para el control de multitudes al inicio de los cierres de vías, en un solo día habrían podido restituir el ejercicio del derecho al libre tránsito en todo el país. En diciembre de 2010 –es decir, hace 12 años–, la Asamblea tenía 1,490 funcionarios.
En julio de 2019, la actual administración encontró que había 3,625 funcionarios en el Legislativo. Ahora –tres años y una pandemia después– son 5,650, que cada mes nos cuestan $13.5 millones, solo en salarios. ¿Qué es lo que realmente está sucediendo ahí? No se puede decir que la Asamblea está mejor ahora que hace 12 ó 3 años atrás. Entonces, ¿para qué necesitan tanta gente? Ya están acabando con la paciencia de la gente. ¿Acaso también quieren acabar con el país? Roma tuvo un solo Nerón y sabemos qué fue lo que pasó. Imagínense lo que puede pasar con 71 como él.
El Ejecutivo también anunció “medidas de austeridad” que son una bofetada al sentido común. Por ejemplo, ahora solo están autorizados los viajes auspiciados por organismos u otros gobiernos o misiones oficiales, y nadie, ni siquiera los ministros, podrá acudir al extranjero acompañado de personal de protocolo o equipo de prensa.
Total, ¿para qué los llevan, si después no quieren contar lo que hicieron durante el viaje? ¿O es que existe alguna página web del gobierno donde publican las actividades y resultados de cada viaje y de esas importantísimas gestiones que se hacen en el exterior, con fondos públicos? Parece que las medidas que nos proponen para enfrentar la crisis son apenas unas de las cuantas cosas que debieron hacerse desde un principio con los recursos de todos. ¿Cuántas crisis más se necesitarán para que terminen de hacer las cosas conforme a la ley?

