Sin duda, esta ha sido una semana atípica alrededor del mundo en varias contiendas, como la Copa del Mundo, que se juega cada cuatro años, y la de la corrupción, cuyo campeonato se disputa todos los días del año y es de mucha mayor envergadura; en él han jugado hasta figuras de la propia FIFA.
El martes, en Argentina, Cristina Fernández de Kirchner recibió finalmente su primera condena judicial: seis años de prisión por la administración fraudulenta de fondos públicos en la concesión de obras estatales durante sus dos mandatos como presidenta (2007-2015). Es como si, desde graderías en el más allá, el fiscal Alberto Nisman hubiera estado haciendo olas para que por fin cambie la “suerte” de Fernández. Por ahora no pasa nada, porque -coincidencia...- ella tiene inmunidad, aunque no contra la covid-19, que le dio tan pronto se enteró de su sentencia.
Ese mismo día, en Nueva York, un tribunal encontró culpable a The Trump Organization por evasión fiscal en relación con una trama que se extendió por 15 años y que no ha de ser muy original, porque ni siquiera incluye supermercados.
El día siguiente, miércoles, como el fútbol estaba en descanso, Pedro Castillo tuvo la brillante idea de atraer la atención internacional -y, de paso, evitar un impeachment- disolviendo el Congreso peruano. El rudimentario autogolpe fue repudiado por las Fuerzas Armadas. Castillo fue detenido y aún se desconoce la suerte de su sombrero. El agraviado Congreso llamó a la hasta entonces vicepresidenta Dina Boluarte y la juramentó como nueva mandataria, facultándola para conformar un nuevo gobierno. Castillo ahora pide asilo en México. Panamá parece haber esquivado esa bala, por lo menos por ahora.
El viernes se jugaron los dos partidos de la primera fecha de cuartos de final de Catar 2022. Croacia y Argentina avanzaron, pero sólo lo lograron por definición de penales. Otra sorpresa que arrojó esa etapa fue la eliminación de Brasil, uno de los grandes favoritos. Pero, para los panameños, la anotación más significativa de la fecha no fue en una cancha, sino en los tribunales. Coincidiendo con el día internacional de la lucha contra la corrupción, la jueza Baloisa Marquínez comunicó que había decidido que Ricardo Martinelli debía ser enjuiciado por presunto blanqueo de capitales, en relación con el supuesto uso de fondos públicos en la compra de Epasa, utilizando como cuenta canasta a la sociedad New Business. De paso, la jueza desestimó un incidente de nulidad que la defensa de Martinelli presentó, por violación a su cacareado fuero penal electoral. Tras la invocación fallida del fuero, el principio de especialidad y la inmunidad del Parlacen, ya habrá algunos buscando la andadera en el relleno sanitario de la ciudad.

