Hasta hace poco, para ingresar a la carrera legislativa había que satisfacer diferentes instrumentos de selección: concurso de antecedentes, examen de libre oposición, evaluación de ingreso… Pero como nada de esto hace más felices a los diputados, a pesar de todo lo que ya han logrado en beneficio propio (aumento de su presupuesto, planillas, nuevas circunscripciones electorales, créditos fiscales a favor de donantes…), decidieron flexibilizar estos requisitos a su conveniencia. Para ello, ahora han inventado un “procedimiento especial”, que lo único que exige para integrarse a la carrera legislativa, es que el funcionario se encuentre ejerciendo funciones permanentes por al menos dos años. Dicho de otro modo, le pasarán por encima a aquellos que sí cumplen las exigencias establecidas. Y, como los inquilinos de las curules no se distinguen por su recato, el “procedimiento especial” solo estará vigente por seis meses, lo que deja fuera de toda duda que esta norma está creada para proveer un beneficio injustificado a la actual horda de manzanillos.
Son tan caraduras, que mientras maquinaban esto le decían a la población que no nombrarían a nadie en forma permanente (como prometieron tras las protestas y bloqueos de julio de 2022), aunque en todo momento planeaban exactamente lo contrario: en junio de 2021, la planilla permanente de la Asamblea tenía 2,247 funcionarios; para el 16 de febrero de 2023, ya eran 3,527.
¿Usted alguna vez se ha reído hasta llorar? Pues, conténgase ahora, porque cuando Raúl Pineda propuso este “procedimiento”, decía que su intención era “hacerle justicia a ese gran número de servidores que sustentan el andamiaje institucional”, cuando en verdad buscaba lo contrario, o sea, equiparar a los manzanillos de los diputados con los funcionarios que sí tienen los méritos (que los hay, porque alguien debe hacer el trabajo mientras los demás están pelechando). ¿Cómo se sentirá un funcionario que tiene años laborando ahí, subiendo y bajando escaleras y aguantando las ínfulas de grandeza de seres tan pequeños, para que ahora lo pongan a la par de una banda de oportunistas y falsos promotores deportivos y comunitarios?
Lo otro que estos reyes Midas en decadencia han modificado es el plan de retiro voluntario para funcionarios activos a pesar de estar jubilados. Antes, ese plan dictaba que se debía tener no menos de cinco años de servicio para optar por una bonificación de dos meses de sueldo; ahora es al revés: con tan solo dos años de labores, se pueden llevar seis meses de sueldo, si se acogen al plan. Antes, 20 años de servicio eran necesarios para recibir un bono equivalente a 12 meses de sueldo; ahora basta con seis años de labor. “Muy hediondo…”, como le dijeron hace poco en un video al secuaz de uno de los interesados.
¿Acaso funciona la Asamblea como una pandilla, que tiene derecho a asociarse para delinquir, por mandato constitucional? ¿Qué es lo que lo diferencia del crimen organizado? Pues que estos últimos no tiene un capítulo para sí mismos en la Constitución.

