Después de 120 años de vida republicana, ¿alguien se ha preguntado qué es un funcionario por elección popular? Es alguien que la mayoría de los electores conoce (o cree conocer) tanto como para favorecerlo con un cargo público. Entonces, si la gente lo conoce lo suficiente para darle el voto, ¿cuál es el misterio tan terrible que esconde la cara de un funcionario, que se deba impedir a un medio de comunicación que la publique?
Benicio Robinson tiene siete periodos como diputado de la Asamblea Nacional (el último termina en el 2024). Antes de lamer las mieles de los privilegios legislativos, trabajó en el BDA y el Mida, ambas entidades públicas del sector agropecuario, y en una tal Codeibo -no relacionada con béisbol- o Corporación de Desarrollo Integral de Bocas del Toro, liquidada a comienzos de los 90. Ahora, según él, es transportista desde “mucho antes que diputado”, aunque eso lo “olvidó” cuando completó un formulario preparado por la “Secretaría Nacional de Formación y Documentación” de la Comisión de Elecciones del PRD, el 14 de julio de 2018. “Soy transportista… Soy prestatario del servicio de transporte”, dijo esta semana en TVN. Irónicamente, eso parece confirmar lo publicado en la nota titulada “Ruta de los cupos llega hasta el diputado Benicio Robinson”, razón por la cual presentó una demanda civil contra Corprensa y una denuncia en la Antai. Esta última entidad, a través de su Dirección de Protección de Datos, multó a La Prensa con $5 mil por considerar que la foto de Robinson es un “dato personal biométrico sensible” utilizado sin su consentimiento para ilustrar aquel reportaje . Pero, si investigaran un poco, ya sabrían que la foto solo es un dato biométrico cuando sirve para medir los rasgos físicos de una persona o autenticar su identidad, como sucede en una visa americana o en una ficha policial (tranquilos… no fue obtenida allí). Nada que ver con esa foto de Robinson. Y si se dignaran a leer la Ley 81 de 2019 sobre protección de datos personales, habrían notado que no era necesaria la “honorable” autorización del diputado, ya que la publicación de su foto cumplió un objetivo de interés público y tuvo el propósito de proveer información noticiosa, un interés tan legítimo de los medios de comunicación que la propia Constitución reconoce.
Reafirmo mi compromiso con la libertad de expresión en todas sus formas, como requisito indispensable para la democracia, lo que desapruebo, son las publicaciones falsas en contra de mi familia, que muchas veces no tienen otro fin, que incitar al odio y a la difamación. pic.twitter.com/LL2igXJOIB
— Benicio Robinson (@BenicioRobinson) April 25, 2023
Otra cosa: para hacer copy-paste y comer pescado, hay que tener cuidado. La resolución de 27 páginas por medio de la cual la Dirección de Protección de Datos de Antai multó a La Prensa, posee pedazos enteros copiados de otros textos, descontextualizados para hacerlos ver como un aparente sustento de su decisión. Queda muy poco margen para pensar que la Antai no se prestó para perseguir a un medio de comunicación y tratar de impedir su labor periodística. ¿Para qué? Para favorecer a uno de los políticos más poderosos del actual gobierno y hasta del país. Se han convertido en la anti-Antai.
