Vivimos tiempos de contrastes. Mientras ChatGPT trae la inteligencia artificial a nuestras casas, de algunas instituciones se marcha la inteligencia natural. Y si hablamos de desafíos al coeficiente intelectual, estas son las novedades de la Asamblea.
Hace unas semanas, el precandidato presidencial por la vía de la libre postulación Eduardo Quirós solicitó el acta de la sesión en la que la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional eligió a su junta directiva para el periodo 2022-2023. Como era de esperarse, decidieron ignorarlo y tuvo que hacer lo que ya casi parece una costumbre: acudir a la Corte con un habeas data, que por supuesto le fue concedido. Cuando uno habría esperado que en el siguiente capítulo de esa telenovela solo restara facilitar el documento solicitado, alguien en la Asamblea Nacional tuvo la genial idea de entregarle a Quirós un acta que no era la solicitada, sino aquella en la que se juramentan los miembros y la junta directiva de la referida comisión. Brillante. Es casi como admitir a gritos que están en desacato. ¿Será que acaso no hubo sesión para elegir quién sería el presidente de la comisión y simplemente asumieron que ese es un puesto vitalicio de Benicio? Seguramente Quirós está pidiendo un documento inexistente y en la Asamblea pensaron que nadie se daría cuenta de esa omisión. Así se burlan todos los días de los ciudadanos: actúan como si no nos diéramos cuenta de lo que hacen.
Lo ocurrido con Juan Diego Vásquez no es menos grave. Apareció en televisión con los documentos que prueban que hubo un traslado irregular de $7.5 millones a favor de la Autoridad Nacional de Descentralización y es como si se hubiese presentado con el álbum de figuritas del Mundial: no ha pasado nada. Si una compañía le presenta a un juez un acta así, ¿qué le dirían? Que eso no tiene valor. Pero en el mundo al revés de la Asamblea, eso no es así. Quizá los perpetradores (es decir los ocho diputados que firmaron el acta, de los 15 que conforman la comisión) lo saben bien. Al fin y al cabo, la descentralización paralela no se va a financiar sola: alguien tiene que meterse por la ventana y llevarse los fondos. Y como buena fechoría, entre menos testigos, mejor.
Ahora que han dejado el decoro y las apariencias a un lado, hasta ponen a un profesor de educación física y ficha de Benicio como presidente de la Asamblea. El ungido no ha presentado un proyecto de ley ni para mejorar la educación física en el país; ayer, muchos escucharon su voz por primera vez. Seguramente vendrá con un guante de béisbol bien grande para atrapar todos los fondos públicos que salgan en fly.

