Una periodista estadounidense dijo una vez que, para los gatos, las personas no somos más que muebles de sangre caliente. Algo parecido debe haber pensado Benicio Robinson, presidente de la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional, cuando daba una perorata el jueves pasado al ministro Héctor Alexander, durante el primer día del debate del proyecto de ley que adopta el presupuesto general del Estado para la vigencia fiscal 2024. Aunque aquí no acostumbramos a presentar citas extensas, la concentración de sabiduría en las palabras de Robinson al abrir la sesión fue tal, que ha sido mejor transcribirlas, para que podamos comprenderlas.
“Como presidente de la Comisión y en el día de hoy, pue’, a veces cuando escucho a candidatos y a gente habla en un micrófono como si es el juez, el fiscal, eh, eh… ya los candidatos presidencial se convierten en todo. Dice que hay separación de poderes y se habla de que cuando un candidato va debe respetar. Si quiere ser candidato y presidente de la República debe de respetar los órganos. ¿No? Y hay un total irrespeto de los órganos y desconocimiento de la materia. Parece que nunca hubieran ido a una escuela. Debieron ‘e ir a la escuela allá de José Ibarra, allá de Bocas del Toro, donde yo me gradué en mi primaria, porque cuando uno los escucha diciendo que la economía, el presupuesto, está demasiado y ellos prometiendo hacer carreteras, hacer esto, mejorar salud y todo lo demás, y hablan de la economía y no saben. ¿Cómo pueden ser presidente de un país desconociendo la administración de gobierno? Pero bueno. A veces el votante escoge ver cómo factura y no mira a quién debe de poner a gobernar en este país” (sic).
Alguien que censura lo que él mismo practica podría llegar a hacer de la incoherencia una ciencia. Tras su pobre intento de recriminar a sus adversarios políticos por cuestionarlo, Robinson dijo que debieron ir a aprender a la escuela “José Ibarra” (tal vez así sea como él se refiere al Colegio Rogelio Josué Ibarra, en Bocas Town), “donde yo me gradué en mi primaria”. Curiosamente, en su hoja de vida él indica que cursó sus estudios de primero a sexto grado en la Escuela República de Nicaragua. ¿Será que ni sabe dónde se educó? ¡Ah!, y el ejercicio de ridiculez no acabó ahí. Tuvo el valor de exigir explicaciones por el recorte de $14 millones del presupuesto de la Unachi. “¿Por qué solo a la Unachi? ¿Es un pase de factura que están haciendo a la Unachi?”, preguntó. Fue entonces cuando el viceministro Carlos González dio una de las mejores respuestas del año en esa comisión: a la Unachi se le recortó esa cantidad, “por falta de sustentación de muchas de sus propuestas”. Esto sólo podría haber sido mejor si hubiese sucedido el día de los inocentes.

Al día siguiente, en vista de que ningún diputado apareció a la hora acordada para la sesión, Alexander y su equipo se movieron a un salón para almorzar. Pero, para que no les fuera a caer bien la comida, ¡zas!… se les apareció Robinson. No sabemos si hubo intercambio de regalos o si el chupe de mariscos estuvo muy bueno, pero de ahí salieron a sesionar y la jornada transcurrió en paz, con la lectura del proyecto de ley del presupuesto y sus modificaciones. Al menos eso fue lo que transmitió la página en YouTube de la Asamblea. Recordemos que, en otra muestra de autoritarismo, los periodistas tienen prohibido el ingreso a la Comisión de Presupuesto y el canal parlamentario ANTV está fuera del aire desde el 12 de octubre, porque sus equipos se dañaron por unas “fluctuaciones eléctricas”. Por cierto, esa tarde hubo un conato de incendio en la sede de la DGI, pero Robinson seguramente es el único del que no se puede sospechar, porque a esa hora se dedicaba a echarles a perder el almuerzo a los del MEF.
Si al pueblo panameño le importaba lo que pasaba en la mina de Donoso, le debería importar también lo que ocurre con su dinero y observar vigilantes a Robinson y su camarilla, porque si al país lo despojan de los fondos públicos, es en ese salón donde se perfecciona todo.
Este año casi llega a su fin y no hay que ser un genio para saber que el próximo será un año de muchos desafíos. Por ello, el Brunch Dominical se va a renovar fuerzas, retornando el próximo 7 de enero. ¡Felices fiestas!
