Dicen que los paracaidistas se la pasan mejor en las celebraciones que los propios invitados, y ese podría ser el caso de José Raúl Mulino, el abanderado de Realizando Metas (RM) en la actual fiesta electoral. Ni siquiera era la opción preferida de Martinelli. Lo era Marta, a quien RM y Alianza presentaron el 2 de octubre, ante el Tribunal Electoral, como su candidata a vicepresidente de la República. Era ella y no a Mulino. Pero pocos días después, de la nada, la exprimera dama renunció. Entonces, sin el menor empacho, los tres -Mulino, Martinelli y Marta- encabezaron un acto donde anunciaron que el primero ocuparía el lugar de la esposa de Martinelli. Solo les faltó decir “Marta es Mulino y Mulino es Marta”. Ahora, a menos de dos meses de las elecciones y sin haber recibido un solo voto en primarias, Mulino se alza con la candidatura que hasta hace poco ostentó el prófugo expresidente. Así es. Primero no era nadie en la oferta electoral de RM y Alianza, luego era la panacea para reemplazar a Marta y, por último, resultó que, según la leyenda, es como si fuera el propio Martinelli, aunque todo el mundo sepa que, si fuera así, Mulino también estaría escondido en alguna embajada. Ni a Hitchcock se le habría ocurrido crear un personaje de personalidades múltiples con un conflicto de identidad tan grave. Esta semana, dijo en Telemetro que cuando fue ministro de Seguridad, “agarrar” una tonelada de droga era la “excepción, no la regla general. Hoy día es la regla general”. Como que le disgusta que ahora se incaute más droga que durante su gestión, ¿no? Y para que tengamos claras sus prioridades, agregó que si llega a gobernar, impulsará nuevamente la instalación de radares para proteger las costas del país “y, por ende, la entrada de droga a la nación”. ¿Proteger la entrada de la droga? ¿Qué más nos va a decir? ¿Que piensa traer a Lavítola de vuelta? ¿Acaso piensa que los panameños ya olvidamos a Finmeccanica, una de las empresas más desprestigiadas de Europa por sus constantes escándalos en la última era de Berlusconi? Otra de sus aparentes propuestas de campaña es “ayudar” a Martinelli. “Y lo digo para que no existan sorpresas… Al que le gusta bien y al que no también”, advirtió. OMG! Con razón le cancelaron la reunión que tenía en la embajada estadounidense. ¿Qué es lo que realmente le está proponiendo Mulino al electorado? El país no aguanta otra fiesta de la corrupción. La anterior salió muy cara y todavía no se sabe cuánto va a costar la actual.
Tanta alharaca con que el nuevo lema es “Martinelli es Mulino y Mulino es Martinelli” y la moraleja de esta fábula es que Martinelli ni siquiera va a votar. Si quiere hacerlo, tendría que salir de la embajada de Nicaragua para acudir al centro de votación que le corresponde, en el corregimiento de San Francisco, pero una vez fuera de su guarida, recibirá una cordial invitación para convertirse en huésped del Sistema Penitenciario. Como habría dicho Trespatines: “¡¡¡A la reja!!!”

