ACCIDENTES

Las calles son para todos

Creo que el índice por persona de accidentes de tránsito en Panamá es muy alto. Las noticias de televisión muestran de dos a tres accidentes diarios. La mayoría muy dramáticos; desde los de un camión gigantesco ( mula), que se sale de la carretera y en su volcamiento o choque contra algo, por el exceso de velocidad, se lleva cuatro o cinco carros de corbata, destruyéndolos en su totalidad, con el consecuente daño que terminan aplastando a sus ocupantes, con cuerpos y pedazos de lámina en la mitad de la calle y cunetas; hasta los de automóviles que chocan contra muros, otros autos adelante y peatones, los cuales en su mayoría pierden la vida. Algunos que se dan a la fuga, tarde o temprano, son localizados. Recientemente, el informe de la Dirección de Tránsito reportó haber puesto más de 3 mil boletas y en la semanas de días patrios, que la gente viaja al interior del país, ¡8 mil!

A mi modo de ver, es nula nuestra educación vial, ciudadana. En la ciudad, frecuentemente, las personas, transitan por la calle o a mitad de ellas, existiendo aceras. Increíble. Con frecuencia, bajo el vidrio y les grito “¡aceras!”, sin que haya la menor reacción. Se han quedado con la idea que nuestra ciudad es un pueblote. Cuando sacabas la licencia, te daban algunos consejos y recuerdo la primera vez, hace muchísimos años, que había una película. Sin embargo, cuando la renuevas, no te vuelven a educar más.

Las personas de todas las edades cruzan las calles, por cualquier lugar, a pesar de la existencia de rayas para hacerlo y prefieren arriesgar la vida que utilizar los puentes elevados. Un día casi me estrello con un taxi en plena calle a alta velocidad, que puso las luces en flash, para dejar pasar a un par de damas.

¡Urge educar a los ciudadanos en materia de cultura vial! Las televisoras y otros medios de Información, incluyendo las redes sociales, necesitan ser aprovechados, para realizar una gran campaña, que inspire una actitud de moderación, respeto y cumplimiento de las reglas de tránsito.

Lo único que vemos son leyes con sanciones algo desproporcionadas de 500 y mil balboas de multa por estacionarse en aceras, cunetas o lugares con línea amarilla. Pero se le asigna cero prioridad a la educación vial. Tal vez para los viejos sea demasiado tarde cambiar malos hábitos, pero para que en los niños y jóvenes se fije el mensaje y no solo lo practiquen y cambie en unos diez años nuestra sociedad, sino que les recuerden a sus mayores: “mamá, tío, abuelo... espera que pongan la luz roja para cruzar la calle”.

Es importante que se tome conciencia, del número de muertos y heridos que diariamente se dan por el manejo irresponsable. Ojalá el “buen gobierno”, que está teniendo detalles hermosos, como donarle 65 mil botas de hule a los niños campesinos (del interior) que andaban descalzos en el barro ( garantizando su salud vial), tome acciones educativas al respecto.

El autor es psicólogo, docente y escritor

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