La legalización y reglamentación del uso del cannabis para uso medicinal representa una oportunidad que puede impactar positivamente la salud pública y bienestar de la sociedad panameña. Ese beneficio será más visible si entendemos la ciencia detrás del cannabis y sus compuestos medicinales: cannabinoides, cannabiflavinas y terpenoides.
El sistema nervioso periférico del cerebro humano posee un conglomerado de neuroreceptores conocido como el sistema de endocannabinoides responsable de modular los efectos farmacológicos de cannabinoides como el THC, CBD y otros compuestos presentes en el cannabis medicinal. Estudios clínicos han demostrado que los cannabinoides juegan un rol regulatorio en la deficiencia de los neurotransmisores asociados a la enfermedad de Alzheimer, la depresión, y la percepción del dolor.
Otros compuestos como la cannabiflavina A, único en cannabis medicinal, actúa como neuroprotector en cuadros de neurotoxicidad asociada al beta-amiloide, lo cual representa una oportunidad para el desarrollo de tratamientos de la enfermedad de Alzheimer. Cada día, diversas aplicaciones terapéuticas son publicadas en estudios científicos y sin duda se descubrirán muchas más.
Sin embargo, el consumo de cannabis más frecuente y de rápida efectividad suele ocurrir por inhalación de humo y vapores, lo cual acarrea riesgos de intoxicación y afecciones al sistema respiratorio. Tales riesgos equivalen a oportunidades que pueden ser abordadas a través de estudios científicos con miras a desarrollar mejores vehículos de administración, que sean seguros, controlados y efectivos, como por ejemplo comestibles y formulaciones farmacéuticas.
En la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, se desarrollan diversos estudios que involucran temáticas en cultivo en ambiente controlado, caracterización química y genética, y control de calidad. Tales investigaciones han sido posibles gracias a la consolidación de un consorcio conformado por academia, industria, entes regulatorios e inversionistas, que contribuye a un desarrollo progresivo y controlado en el país.
En Panamá, tenemos una valiosa oportunidad para investigar y desarrollar sistemas de cultivos en ambiente controlado, extracción y formulación de productos derivados del cannabis medicinal, y las diversas aplicaciones para el tratamiento de enfermedades que aquejan a la población del país. Sin embargo, cualquier desarrollo relacionado al cannabis medicinal para el beneficio de todos en Panamá será proporcional a la inversión y ejecución de investigaciones en el país. Este es y será el vínculo clave entre la oportunidad y la realidad.
El autor es investigador doctoral en fisiología y bioquímica de cannabis medicinal cultivada en ambiente controlado en la Universidad de Wageningen, Países Bajos, y miembro de Ciencia en Panamá
