Una carretera con el vecino país conlleva lo siguiente:
1. Permite el transporte terrestre de mercancías y personas entre Norte y Suramérica, creando la necesidad de logística en el istmo.
2. Desbloquea la construcción de la interconexión eléctrica (con Centroamérica que ya existe) con Colombia, que ya tiene 14 años de atraso, aun cuando cuenta con el respaldo económico de las IFIS y obliga a los países de Centroamérica a desbloquear la interconexión eléctrica con México y América del Norte.
3. Promueve la interconexión por fibra óptica, convirtiendo a Panamá en centro mundial de telecomunicaciones.
4. Establece nuevas rutas marítimas al redireccionar grandes barcos portacontedores a desembarcar en los puertos panameños en vez de cruzar el Canal.
5. Viabiliza el tren chino al hacerlo rentable por poder cruzar el istmo a Colombia y Suramérica.
Es simplemente inverosímil que al día de hoy, siendo Panamá un istmo en medio del continente, no haya desarrollado su potencial logístico.
Solo poderes económicos locales y políticos extranjeros pueden haber trastocado el proceso conectivo natural que no se ha dado.
No es aceptable la tesis de que el Canal será nuestro principal activo económico. Lo ha sido hasta ahora porque es un monopolio.
Pero si los chinos construían el de Nicaragua, sus ingresos se reducirían, por lo mínimo, a un 50%.
El Canal existe por la estrechez del istmo y su ubicación en la mitad del continente.
Esa es la verdadera ventaja comparativa. Los demás canales, si se les permite desarrollarse (telecomunicaciones, puertos, aeropuertos, carreteras, interconexión eléctrica) producirían, cada uno de ellos, individualmente, muchos más beneficios que el Canal.
Es por ello que nosotros mismos debemos hacernos la competencia.