A lo largo de la historia, las vacunas han permitido prevenir enfermedades que han afectado a la humanidad por siglos, cobrando numerosas vidas. En la actualidad, cada año se salvan entre 2 millones y 3 millones de vidas gracias a las vacunas. La vacunación es considerada una de las intervenciones de salud pública más seguras y eficaces. No obstante, el acceso a las vacunas es limitado en muchas regiones del planeta, donde las coberturas oscilan entre el 6% y el 25%, dependiendo de la enfermedad. Esto provoca la muerte de miles de personas, principalmente de niños, por enfermedades totalmente prevenibles.
Algunas enfermedades han sido completamente eliminadas, gracias a la vacunación. En 1979, la Organización Mundial de la Salud designó al 9 de diciembre como día de la erradicación de la viruela, una enfermedad que azotó a la humanidad por más de 2000 años. Otra -la poliomielitis, que puede provocar parálisis irreversible -, ha sido erradicada en todos los países, salvo en Afganistán y Pakistán, donde aún es endémica. América fue la primera región del mundo en erradicarla mediante campañas de vacunación masivas y una fuerte vigilancia epidemiológica.
El programa de vacunación de Panamá está entre los más completos del mundo. Administra más de 22 tipos de vacunas para niños y adultos. Para 2018, las coberturas de vacunación excedían el 80% en muchas regiones del país. El Programa Ampliado de Inmunización (PAI) ha permitido erradicar de Panamá enfermedades como la poliomielitis, la difteria, la fiebre amarilla, el sarampión y la rubeola.
Con todo y estos beneficios, la cobertura vacunal mundial ha dejado de crecer en los últimos diez años, y en los últimos dos ha sufrido un descenso sin precedentes. Brotes alarmantes de sarampión han sido registrados en varios países. En 2019, catorce países de América reportaron casos de sarampión, el 80% de estos en Brasil. Si las tasas de vacunación siguen disminuyendo, el resto de los países de la región estará en riesgo del resurgimiento de esta enfermedad, potencialmente mortal.
Quizá las nuevas generaciones han dado por sentado que las enfermedades casi eliminadas o controladas no existen. No nos confiemos: las vacunas siguen siendo esenciales para evitar la morbilidad y mortalidad provocadas por la infección con diversos patógenos. Vacunar a nuestros niños es una responsabilidad de todos.
La autora es investigadora del Centro de Biología Celular y Molecular de Enfermedades del Indicasat AIP e integrante de Ciencia en Panamá
