Las recién finalizadas elecciones para escoger a quienes dirigirán las Secretarías de la Mujer y la de la Juventud del partido Cambio Democrático (CD), han destapado no una sino como 4 o 5 ollas diferentes que deberían por lo menos preocuparnos, a todos los que creemos en la democracia como el mejor sistema de gobierno.
Por un lado, se han encendido tantas alarmas, que el trineo de Santa Claus, combinado con un diablo rojo con luces intermitentes rojas y verdes por arriba y debajo del mismo, se quedan cortitos, en bulla y ordinariez.
Por otro lado, pareciera que quienes debían estar listos para ese proceso, léase Comisión de Elecciones y el Tribunal Electoral, o no se pusieron de acuerdo o decidieron someterse al señalamiento del dedo del público.
Si se había despertado un “pequeño” recelo por algunas designaciones recientes, lo que hay ahora en un “desconfiómetro” totalmente en rojo y marcando como un 125%. Gracias magistrada…
Desde el balcón de enfrente, todo parece indicar que las “encuestas” que han sido patrocinadas por algunos medios de comunicación, o son manipuladas o engañaron a quienes las contrataron. Según esas encuestas y el comentario de varios de sus “allegados”, el presidente de ese colectivo iba a perder estrepitosamente el control del partido y la de “Que hay pa´mi” lo arrastraría hacia la otra orilla.
Los resultados parecieran indicar que no fue así. La realidad es que la contienda estuvo mucho más disputada de lo que se imaginaron muchos y con mucho menor participación de lo que se esperaba. A la que tanto criticaron, quienes cruzaron la zanja, la diputada Ana Gisselle Rosas, se convierte en la piedra angular y nueva líderesa indiscutible del bloque femenino del cuarto partido en cantidad de adherentes.
Interesante, por decir lo menos, será ver cuantos de los actuales miembros del CD se quedarán y cuantos se trasladarán a “otros” colectivos políticos.
Si bien es cierto Rómulo Roux logra mantener el control del partido, la verdad es que su triunfo no denota que tiene 300 mil personas detrás de él; más bien el hecho que solo saliera a votar alrededor del 30% de los miembros y que, de esos, menos del 60% se alineó con la dirigencia actual, ya deja mucho que decir. Veo a un Roux muy debilitado con una base electoral reducida, aunque, y eso es una realidad, mantiene el control de chequera.
Quizás lo más interesante es que por tercera vez, Rómulo Roux disputa el liderazgo contra el innombrable y por tercera vez le vuelve a ganar. Gracias a Dios el otro es el caudillo redentor, porque si no lo fuera, ¿se imaginan ustedes? Para los preguntones y perezosos: hay un fundador del partido que compitió contra Rómulo por la presidencia del partido.
Ese mismo fundador, designó a quien compitió contra Roux por la nominación presidencial y Roux fue quien ganó la nominación; ahora la “protegida” del fundador se enfrenta a la “protegida” del presidente y vuelve a salir airoso Rómulo Roux.
¿Quién era el que decía “tongo bota’o no pone boleta”? No me acuerdo, pero ciertamente, hay que esperar pues parece que no le han traducido el mensajito oficial de la señora OFAC. Cuando se sumen todas las cosas que se deben sumar, veremos que el panorama seguirá cambiando y no tan democráticamente.
Quiero pensar entonces que el “Picanto” se creció y ahora pueden empezar a “negociar” de una manera diferente, pues urge una verdadera alianza que pueda pararse firme ante las posibles “sorpresas” que seguramente se van a tratar de dar. Eso implicará que habrá quienes deban ceder espacios por el bien final, que será enfrentar a la otra posible alianza que se puede dar, con una mezcolanza, tan pero tan complicada, que nadie puede vaticinar a qué sabrá, una vez se terminen de combinar los “ingredientes”.
Lo que sí es una “verdad de a puño” es que todavía faltan un par de escalones importantes. El primero hay que subirlo a mediados del año y el segundo allá por septiembre u octubre. Nadie sabe a ciencia cierta que vino se toma con tal o cual comida, pero de que habrá variedad de proteínas acompañadas de buenos vinos y espumantes, las habrá.
Hay muchos que soñamos con un Panamá dirigido por gente decente, que le preocupe el país, que tenga sensibilidad social y firmeza económica. Que coloque un letrero frente a su escritorio, que le recuerde que los valores cívicos y morales son la base y el fundamento de una buena administración y que no use dicho letrero sólo de adorno.
El autor es analista político y dirigente cívico
