Este 2024 se cumplen 120 años de relaciones diplomáticas entre Chile y Panamá, así como 214 años desde la conmemoración de la primera Junta de Gobierno en Chile. En este contexto, queremos reflexionar sobre el intenso vínculo que une a ambos países y cuestionar la razón de este lazo indisoluble, pese a la distancia geográfica y las asimetrías climáticas.
La primera clave de esta relación es nuestra vocación oceánica compartida. Chile no solo despliega su matriz exportadora a través del Canal de Panamá, sino que ambos países proyectan el mar y sus rutas como una vía para entender el desarrollo y el orden global. Esta visión marítima forma parte del patrimonio histórico y cultural de ambos pueblos.
En 1811, Bernardo O’Higgins, libertador de Chile, decretó la libertad de comercio en los puertos y creó la primera Escuadra Nacional, con la Armada chilena jugando un rol esencial en preservar el acervo marítimo como un elemento distintivo de la soberanía nacional. Esta Armada fue protagonista en diversas guerras por la independencia y en la toma de posesión del Estrecho de Magallanes.
Panamá, por su parte, inauguró las primeras esclusas del Canal en 1914, y Chile fue testigo de su ampliación en 2016, con la presidenta Michelle Bachelet como única mandataria latinoamericana presente en ese evento histórico. El Canal, al igual que las luchas panameñas por la soberanía, está vinculado a hitos tan importantes como el 9 de enero de 1964, cuando la bandera panameña, con sangre y dignidad, reivindicó su derecho a ondear en la Zona del Canal, y las posteriores negociaciones de los Tratados Torrijos-Carter.
Estos sucesos, aunque distintos, comparten una narrativa común: la consolidación de la soberanía como un rasgo distintivo de nuestros Estados, con el mar como protagonista.
Otro elemento relevante en nuestras relaciones es la cooperación bilateral. Chile y Panamá han crecido juntos en áreas como la modernización del Estado, educación y formación de recursos humanos. Ejemplos de esta colaboración incluyen la plataforma Panamá-Compra, el Sistema Penal Acusatorio (SPA) y la Ley 93 sobre Asociaciones Público-Privadas (APPs).
Finalmente, es importante destacar nuestra sólida alianza comercial, que se ha diversificado y expandido con el tiempo. Hoy, Panamá es el principal destino de exportaciones FOB de Chile hacia Centroamérica y el Caribe, en sectores como la agroindustria y los servicios, con una inversión extranjera acumulada de más de USD 1,300 millones. En 2014, apenas alcanzábamos los USD 800 millones. Además, desde 2020, Chile cuenta con la principal dirección de ProChile para la subregión, inaugurada ese año por el exembajador Becker y dirigida por el ingeniero Carlos Rivas.
Esto refleja la confianza de Chile en Panamá como país plataforma hacia el continente, y su papel como puente y puerta hacia los mercados que nuestra red de más de 33 acuerdos de libre comercio con 65 economías del mundo nos permite alcanzar. También es un testimonio de la creciente confianza de las empresas chilenas, que año tras año eligen a Panamá como destino de inversiones, apostando por sus ventajas competitivas y certezas regulatorias.
Estos 120 años de relaciones diplomáticas son solo el comienzo de una amistad que seguirá profundizándose, impulsando el desarrollo y el progreso que soñamos quienes amamos el Istmo panameño.
El autor es ex embajador de Chile en Panamá y director de la Cámara Binacional Panamá-Chile
