La relación de la República Popular de China y América Latina se ha caracterizado históricamente por el respeto y el bien común, como hiciéramos referencia en escritos anteriores. Jamás China ha invadido un país de la región, ni del mundo, ni ha influido en campañas políticas. China es una nación de paz, que impulsa el progreso equitativo de las naciones, sin propiciar despojos, propios de la política extractivista y neocolonialista de Occidente.
En las últimas semanas hemos visto estadísticas que sitúan a China en el primer lugar de las grandes universidades del mundo y en tecnología artificial. Esto se logra, ciertamente, con educación, disciplina y una política de Estado contenida en los planes quinquenales, los cuales no ameritan improvisación, sino que se planifican de manera integral y equitativa, en un contexto internacional competitivo y diverso.
En esta línea de pensamiento, el 10 de diciembre de 2025 se publicó el tercer Documento sobre la Política de China hacia América Latina, que contiene las prioridades de la nación asiática en el continente. Estas no están inmersas en intervenciones de ningún tipo; eso sí, se hace énfasis en el desarrollo social e igualitario, que presenta bajos índices, producto de las políticas de saqueo en la región que han empobrecido a millones de personas, cuyos escasos recursos a duras penas alcanzan para subsistir en la mayor precariedad.
La situación de pobreza que ha sufrido América Latina es consecuencia de una herencia colonial que, por 300 años, y luego de las guerras de Independencia lideradas por el Libertador Simón Bolívar, tomó otro matiz con la Doctrina Monroe en 1823, que fue la continuidad de las prácticas colonialistas de la Gran Bretaña, impuestas ahora por los Estados Unidos de América en los territorios recién emancipados.
La historia de los siglos XIX y XX, en Panamá y América Latina, se ha distinguido por la usurpación y la imposición de modelos de dependencia económica ejecutados por las oligarquías, con base en el esquema imperial estadounidense.
La República Popular de China, fundada en 1949, no tuvo nada que ver con el origen y la evolución de la pobreza en la región, que continúa en crisis producto de la explotación de sus riquezas, que van a parar a manos de las minorías privilegiadas, impulsoras de prácticas corruptas que tienden a quedar en la impunidad.
En el documento aludido, China plantea una política de apoyo tecnológico y cultural como complemento de una visión hacia el futuro. La región debe avanzar para mejorar sus condiciones; para ello, se hace indispensable el fortalecimiento educativo, que debe estar acorde con las demandas del sector productivo, sin descuidar la razón humanística, que proporciona valores y estilos de vida saludables.
China es hoy día el país líder en inteligencia artificial y nuevas tecnologías aplicadas a la producción; por ello, el respaldo que ofrece a los países para que estos avances sean extensivos a la población es de gran importancia. La educación pública en América Latina debe actualizar sus contenidos, permitiendo que niños y jóvenes tengan acceso a nuevos conocimientos científicos y técnicos, los cuales deben difundirse en los centros escolares sin ninguna excepción.
Para que estos retos se logren, se hace imperante que los países de América Latina rompan con las ataduras coloniales de dependencia y transformen por completo sus políticas de Estado. La experiencia ha sido que los gobiernos dirigidos por las oligarquías han procedido a entregar su soberanía para incrementar sus fortunas y las de las grandes macroempresas financieras e industriales, situación que ha sido enfrentada por los pueblos que luchan por su liberación social, política y económica.
La RPCH presenta en su documento para América Latina una oportunidad para la región, que no fundamenta su proceder internacional en la opresión ni en el control estatal. América Latina debe ser libre de negociar con las naciones que a bien considere, sin ningún tipo de ataduras ni amenazas que afecten su integridad y el ejercicio de su soberanía.
Finalizo con las palabras del presidente de la República Popular de China, en 2025, Xi Jinping, durante la primera sesión de la 32.ª Reunión de Líderes Económicos del APEC, bajo el título “Construir una economía inclusiva y abierta de Asia-Pacífico para todos”, al decir que:
“Debemos trabajar juntos para promover el desarrollo universalmente beneficioso e inclusivo. Debemos adherirnos a la filosofía de desarrollo centrada en el pueblo, redoblar esfuerzos por abordar los desequilibrios en el desarrollo, y fomentar una globalización económica que sea más inclusiva, sostenible y beneficiosa para todos los pueblos de la región. China está trabajando con diversas partes para promover la construcción conjunta de la Franja y la Ruta de alta calidad, y apoya a más países en desarrollo a materializar la modernización, lo que ayudará a abrir nuevo espacio para el desarrollo global. Hemos otorgado el trato de arancel cero para el 100% de las líneas arancelarias a los países menos desarrollados que tienen relaciones diplomáticas con China, y estamos dispuestos a hacer extensivo el mismo trato a todos los países africanos con relaciones diplomáticas con China mediante la firma de acuerdos sobre asociación económica para el desarrollo compartido. Seguiremos esforzándonos por el desarrollo común y la prosperidad compartida con todos los países”.
El autor es abogado e historiador.

