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China y la conquista de los mares

China y la conquista de los mares
Puerto de Ningbo-Zhoushan, en la provincia de Zhejiang, es uno de los puertos de aguas profundas más importantes de China. Cortesía Cosco Shipping Ports

Además de sus incursiones en el Ártico y la Antártida, China ha continuado desarrollando expediciones de exploración oceánica durante las últimas décadas. El objetivo de estas campañas es obtener un conocimiento exhaustivo de los fondos marinos, tanto con propósitos científicos y militares como para mejorar la seguridad en la navegación. Estos avances posicionan a China para desarrollar una capacidad naval de alta mar altamente avanzada, basada en operaciones submarinas a gran escala, lo que podría desplazar a la Armada estadounidense en cuanto a dominio y conocimiento de posibles escenarios bélicos en los océanos.

China ha realizado cuantiosas inversiones en la instalación de una densa red de sensores marinos estratégicamente ubicados en el fondo del mar. Gracias a estos dispositivos, sus buques oceanográficos pueden recopilar información valiosa, realizar mapeos detallados y conducir investigaciones sobre el fondo marino. Esta infraestructura permite monitorear cambios climáticos, estudiar las condiciones oceánicas y abarcar zonas de pesca y áreas potenciales para la explotación minera. Así, las acciones de China tienen un impacto tanto en el ámbito civil como en el estratégico, sentando las bases para asegurar el dominio marítimo a largo plazo.

Paralelamente, China no ha descuidado inversiones complementarias en la construcción naval, campo en el que ostenta una posición líder a nivel mundial desde 2020. Este liderazgo se respalda en su fortaleza económica, su desarrollo tecnológico, sus aplicaciones robóticas y una fuerza laboral altamente capacitada, resultado de su sistema de formación profesional. Como muestra, los astilleros chinos reciben más de la mitad de las órdenes de construcción de buques a nivel global, incluyendo dos terceras partes de los portacontenedores. Los bajos costos de fabricación se deben al acceso a acero más económico y al respaldo del gobierno, que ofrece garantías financieras con reembolso soberano.

De cara al futuro, los astilleros chinos están ejecutando ambiciosos proyectos de expansión para incrementar su capacidad y responder a la demanda creciente de portacontenedores entre 2027 y 2030. Un ejemplo de esta proyección es la naviera MSC, que ha solicitado la construcción de un significativo número de grandes buques para satisfacer sus necesidades.

En el ámbito militar, China ha registrado importantes avances con el lanzamiento de enormes buques de abastecimiento que tienen como función principal el reabastecimiento de combustible en alta mar a portaaviones y naves que operan lejos de la costa, brindando servicios logísticos en movimiento y permitiendo operaciones prolongadas sin necesidad de regresar a puerto. Estas embarcaciones desplazan cerca de 50 mil toneladas, tienen una longitud de 240 metros y son impulsadas por turbinas de gas que les permiten alcanzar velocidades de hasta 25 nudos, igualando la velocidad de los portaaviones y navíos a los que sirven.

Estados Unidos, por su parte, no ha permanecido pasivo ante los avances chinos y ha anunciado la construcción de una nueva clase de navíos militares denominada “Clase Trump”. El primer buque de esta serie, bautizado como “USS Defiant”, se construirá en la década de 2030 y contará con armamento nuclear y sistemas de armas aún en desarrollo, fomentando así la competencia estratégica entre ambas potencias en el mar.

China mantiene un interés estratégico en el Estrecho de Malaca, ubicado entre Malasia e Indonesia y administrado conjuntamente con Singapur. Este paso conecta el Océano Pacífico con el Índico y resulta esencial para el comercio internacional y el transporte de petróleo hacia China, Corea del Sur y Japón. El tránsito de buques petroleros por Malaca es cinco veces mayor al del Canal de Panamá y triplica el del Canal de Suez. La red de sensores marinos instalada por China en el fondo oceánico le permite efectuar levantamientos hidrográficos y monitorear este punto clave para el comercio marítimo internacional.

Tanto China como India han mostrado gran interés en el Estrecho de Malaca, ya que representa la ruta más corta entre ambos países, dos de los más poblados del mundo, y mantienen un volumen comercial de gran envergadura. En los últimos años, la presencia china en el Mar del Sur y en las zonas próximas al Estrecho de Malaca, así como en el Océano Índico, se ha intensificado con la finalidad de garantizar el suministro de gas y petróleo desde el Golfo Pérsico.

Además, China ha fortalecido sus relaciones de seguridad y defensa con Malasia, realizando maniobras militares conjuntas en el Estrecho de Malaca en colaboración con otros países. Esta capacidad de respuesta busca disuadir eventuales acciones militares de Estados Unidos u otros actores.

China lidera el campo de la geopolítica marítima y las investigaciones oceánicas, mientras que la otra potencia se enfoca en el crecimiento agresivo y bélico.

El autor es ciudadano.


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