Exclusivo

Ciencia y minería… ¿Jedi o Sith?

En abril de 2022, cuando luego de un proceso de más de seis meses fui finalmente seleccionado para el cargo que actualmente desempeño en Cobre Panamá, un gran colega y amigo que como yo es fanático de “Star Wars” me decía que me había pasado al “lado oscuro de la fuerza”.

Mi buen amigo lo decía porque en ese momento era parte del Centro de Transparencia para los experimentos de Fracking en Colombia, un organismo independiente dirigido por la Universidad Nacional de Colombia que observaría, con base en datos técnicos y científicos, las ventajas y desventajas de la explotación no convencional de hidrocarburos.

Lo interesante de esa sentencia es que reflejaba lo que la sociedad en general piensa, que la explotación de minerales es un “lado oscuro” dirigido por un imperio malvado, y por ende como científico dejaría de ser un rebelde defensor del bien, un “Jedi”, y me convertiría en un “Sith” defensor del lado oscuro de la fuerza, muy al estilo de Darth Revan. Quienes no hayan visto “Star Wars”, se la recomiendo.

Ese día y hasta el día hoy me complace argumentar que lejos de la idea de mi amigo, la minería no es una fuerza maligna, sino el resultado de una histórica decisión social de la que todos disfrutan los beneficios, incluido el hecho que en estos momentos puedan leer este escrito en una pantalla digital.

Sin embargo, la sociedad que disfruta esos beneficios no asume ninguna responsabilidad sobre las múltiples estrategias que la minería requiere para reducir su impacto ambiental y social. Es también claro que, a diferencia de Cobre Panamá, hay ejemplos evidentes de malas prácticas en minería que permiten suponer que somos culpables hasta que se demuestre lo contrario, contrario al principio de presunción de inocencia que rigen las leyes humanas.

Por el contrario, los que hacemos parte de los equipos ambientales en este proceso de aprovechamiento de los minerales que la sociedad requiere, trabajamos arduamente para evitar y gestionar los impactos de nuestra actividad. Es allí donde la ciencia cobra el papel protagónico, y es allí donde personas como yo no somos ni Anakin Skywalker ni Darth Vader, sino miembros de un equipo que en el caso de Cobre Panamá buscan entender los efectos ambientales que una actividad que cambia el paisaje como la minería genera, en especial en un entorno de selva hiper pluvial nunca antes estudiado.

Este es el primer gran aporte de la ciencia en la minería. Cobre Panamá ha generado una “fuerza” científica inexistente para la región de Donoso en la que nos encontramos. No solo ha incorporado decenas de biólogos panameños que han puesto su conocimiento al servicio del país, sino que desde 2008 ha generado información científica y técnica de alto valor para la toma de decisiones en conservación de recursos y reconocimiento de servicios ecosistémicos, identificación de especies nuevas para la ciencia y entendimiento de la distribución de especies de flora y fauna que no se conocía hasta el momento y más recientemente, un estudio pionero en el reconocimiento del funcionamiento de los ríos y arroyos que nos rodean.

En este último aspecto actualmente Cobre Panamá desarrolla un programa de investigación científica para conocer el estado ecológico de los ríos de nuestra área de influencia, en el que participan instituciones del mayor prestigio académico mundial de España bajo la sombrilla del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad de Barcelona y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea).

Este estado ecológico implica tener por primera vez una visión integral de las cuencas de la selva pluvial, entender su dinámica y la forma como la fauna acuática, tanto peces como camarones o las microalgas, asimilan los cambios en la calidad del agua y el transporte de minerales, tanto en condiciones “naturales” (pocas cuencas en Donoso son totalmente prístinas o no intervenidas), como en cuencas con actividad humana, incluida nuestra actividad minera y la histórica y altamente deforestadora ganadería extensiva y agricultura semi intensiva o intensiva, claramente fragmentadora del paisaje y acostumbrada a prácticas de roza y quema que expone los suelos altamente mineralizados a las torrenciales lluvias de esta región.

Así… luego de más de un año de hacer parte del equipo ambiental de Cobre Panamá, puedo decir que estoy en el “lado adecuado de la Fuerza”, ni Jedi ni Sith, solo un latinoamericano más, encantado de poner al servicio de Panamá mi “sable láser” de conocimiento, inventiva y coinvestigación nacional y mundial… y espero que al terminar de leer este artículo… La Fuerza los acompañe… en mayúscula como debe ser.

El autor es técnico especialista en hidrobiología y biodiversidad


Última Hora

  •  Metro prepara inversiones por $150 millones en mantenimiento de trenes, sistemas ferroviarios y el túnel Leer más
  •  Ocho empresas muestran interés por el aeropuerto que busca cambiar el futuro de Bocas del Toro Leer más
  •  Fiscalía de Cuentas busca más poder para investigar posibles lesiones al Estado Leer más
  •  Qué sentí al volver a La Guaira y ver que el lugar en el que nací está ahora devastado y con cadáveres apilados Leer más
  •  La obesidad es un tema de salud pública Leer más
  •  La revancha del 98: Brasil y Noruega reescriben un capítulo pendiente Leer más
  •  Venezuela afronta el problema de los desplazados mientras se desvanecen los rescates Leer más
  • 04:00 La distribución de la riqueza en Panamá: una falacia que debemos abandonar Leer más
  • 03:30 Un problema tributario muy recurrente  Leer más
  • 03:10 Unai Simón: ‘La defensa de Lamine Yamal nos motiva al resto’ Leer más