Los que han tenido la oportunidad de llegar a la ciudad de Panamá por avión, fácilmente la confunden con la ciudad de Miami, EU, rodeaba de rascacielos a la orilla del imponente Océano Pacífico. Pero una vez que el avión aterriza y pisa suelo, comienzan a aflorar los contrastes.
Cada cinco años entra en vigor una nueva administración alcaldicia del municipio más grande de Panamá. Cuando se da una mirada a lo que ocurre, no deja de ser traumático y estresante convivir bajo una presión, y más de uno está esperando jubilarse para retirarse a vivir a la campiña.
Veamos el viacrucis que viven los moradores capitalinos en su diario bregar.
1. Todos los días un tranque descomunal que hace perder tiempo y dinero a trabajadores, estudiantes y empleadores, sean públicos o privados, y no hay forma humana de que está situación mejore. No se ve creatividad de las autoridades de arreglar el problema. Al principio el gobierno central habló de una autoridad metropolitana del transporte que solo quedó en promesa.
2. El problema de la basura. Parece que el vertedero de cerro Patacón se ha quedado pequeño porque se ve basura regada por doquier, que propicia la proliferación de vectores de enfermedades que afectan la salud pública.
3. Aguas residuales se observan a lo largo y ancho de muchas calles, generando olores nauseabundos, y donde operan muchos quioscos de comida.
4. Contaminación acústica, se escucha un ruido ensordecedor de las construcciones y vehículos, los ciudadanos se quejan de que se han hecho cambios de zonificación sin la debida consulta, afectando sus viviendas, y al parecer esas quejas no son atendidas debidamente o caen en oído sordo.
5. Contaminación paisajística, el boom de la construcción no para, y hay decenas de megaconstrucciones que no deja espacio para disfrutar las bellezas naturales y el mar, creando frustración en los ciudadanos.
6. La inseguridad campea por doquier, la ciudad de noche se ha constituido en un desierto y es un peligro salir a disfrutar de una cena familiar por los tiroteos y robos que ocurren frecuentemente.
7. Se requiere una coordinación más eficiente entre los estamentos de seguridad nacionales y municipales a fin de que su labor sea más efectiva, y devolverle la tranquilidad a los ciudadanos de la comuna capitalina y turistas. Sin embargo, se observa a policías cuidando supermercados, casinos y tiendas de chinos con armas y uniformes que son pagados con los impuestos del pueblo.
8. Arborización y embellecimiento de la ciudad: Es loable la siembra ordenada y técnica de árboles, no obstante, esa práctica debe hacerse con la asesoría de ingenieros forestales, porque un árbol mal sembrado y sin la debida supervisión se puede constituir en un peligro para la ciudadanía, como ya ha pasado, causando luto y dolor en más de una familia.
El problema del costo del embellecimiento de la ciudad es que tanto en el gobierno central como en el municipal, muchas de las licitaciones se las han otorgado a la empresa Norberto Odebrecht, que ha levantado todo un tsumani de corrupción, empañando la gestión pública, y los convierte en sospechosos de recibir las tentadoras coimas de esa empresa brasileña.
Con la recaudación de la descentralización bien se pueden cubrir muchos entuertos de gobiernos anteriores. Pero no olviden, hagan transparente el manejo de la cosa pública; el país lo demanda.
El autor es docente-escritor