En una democracia como la nuestra siempre hay – y debe haber - una oposición al gobierno. Esto no solo es bueno, sino que es una necesidad para que exista un constante y permanente contrapunto y rendición de cuentas.
El problema es que nuestra democracia es aún joven e inmadura, y las instituciones todavía son frágiles.
Ejemplo: hasta hace más o menos un año, no había una real oposición. El partido CD tenía a toda su dirigencia o en la cárcel o huyendo por haber cometido los robos más escandalosos y enormes que conoce nuestra historia, y el PRD estaba controlado por sus diputados, quienes, a base de billetazos, eran partícipes del Gobierno. Cuando ya por conveniencia electoral sintieron que era hora de volverse oposición, sus posturas tenían casi cero credibilidad… y su oposición no era razonada sobre temas serios de la agenda pública, sino destructivos, de una oposición por oponerse…¡y punto! ¡Flaco favor le han hecho y le hacen al país esos diputados!
…Y así hemos visto cómo va dominando, no la crítica opositora, sino una vulgar pelonera – porque sí – que va acumulando más y más participantes, simplemente por el gusto que da darle pelonera a la autoridad. Se va perdiendo la individualidad y todos nos vamos convirtiendo en una sola masa descerebrada.
Cuando las fiscales rindieron el informe que habían prometido al país, lo que se produjo fue la pelonera. No se puso atención a los resultados de una gestión dificilísima de unas mujeres que trabajan con horarios de 18 horas diarias, bajo la amenaza de los ladrones poderosos. ¿La lista de maleantes? Esa no era importante, sino el que no estuvieran Fulano o Mengano, ….o el presidente.
Nadie ha sido más crítico del Ministerio Público que yo. Antes de que la bomba Odebrecht estallara, le reclamé directamente a la procuradora… y al presidente, y lo seguí haciendo, pero de allí a tratar de destruir a las que están destapando la porquería y por carambola a la institución, es algo que no es responsable
Hablando un día con el Dr. Ugaz, cuando el grito de la pelonera era “justicia selectiva”, el hombre me dijo: “es que tiene que ser selectiva. Los fiscales no pueden simplemente, por limitaciones de gente y recursos, meter en la cárcel a todos”. Y agregó: “Yo tuve que seleccionar también lo que físicamente podía abarcar”. Él se reunió con las fiscales y dijo que eran mujeres comprometidas, dedicadas, bien enfocadas, que hacían todo lo que humanamente podían. ¿Qué puede ganar el país con darles pelonera porque no nos gusta el gobierno? … Nada; por eso, oponerse por oponerse es una actitud tan inútil como dañina.
¡Maduremos! En muy pocos meses tendremos un nuevo presidente. Exijamos a los que andan buscando el puesto cómo queremos que cumplan nuestro plan ciudadano 2030, y vayamos construyendo nación. Somos un país joven; vayamos madurando. No podemos seguir como niños malcriados pegando alaridos inútiles y destructivos.
El colmo de los colmos fueron las ácidas críticas de pelonera al Gobierno porque había banderas chinas en las avenidas por donde pasaría el presidente chino que nos visitó. ¡Es que no vimos las miles de banderas panameñas cuando Varela visitó China! ¡Seamos ciudadanos racionales!
Tenemos que madurar y dejar de hacer el ridículo. Los responsables de lo bueno y lo malo que ocurre en nuestra nación somos nosotros mismos… ¡mirémonos en el espejo!
El autor es fundador del diario ‘La Prensa’