Desde los inicios de la comunidad de Coclesito, los retos han estado presentes en cada momento y con ello también la esperanza de tener un mejor futuro.
Aproximadamente para 1946 se inician las primeras viviendas, donde nuestros fundadores se dedicaban al cultivo de supervivencia. Posteriormente, se fueron añadiendo más casas. Antes de 1970, la familia Gonzales habitaba la zona con un aproximado de nueve a 12 casas y en esa misma década ocurrió un desastre natural, una potente inundación que arrasó las esperanzas y sueños, junto a sus cultivos y animales.
Pero es justo en estos momentos de dificultad donde se presentó una nueva oportunidad y es donde la llegada del general Omar Torrijos Herrera motivó a los moradores y decidieron emprender proyectos de educación, salud, agroproyectos agrícolas, bovinos y bufalinos. En 1975, el general trajo varios búfalos de agua de Trinidad y Tobago para establecer una cooperativa agrícola. Posterior a la muerte del general y la invasión, este proyecto que alimentaba la esperanza de mejores días para Coclesito sufrió estragos por poderes políticos malintencionados, lo cual tuvo impacto con la matanza y robo de búfalos y demás bienes de la comunidad. Una vez más, la esperanza de toda una generación se vio truncada.
En consecuencia, después de la invasión de 1989, la situación social y económica para esta región se agravó ante la falta de oportunidades, educación y servicios básicos como la salud, vías de acceso y comunicación. Esto provocó una migración de nuestra gente en busca de mejores oportunidades y los que se quedaron en el pueblo sobrevivieron desarrollando la agricultura de subsistencia.
En medio de esta situación se gestó algo que iba a representar la esperanza una vez mas. ¿Qué es? Es el desarrollo de la industria minera. Resulta ser que hace más de 50 años se hizo el anuncio del descubrimiento del yacimiento de cobre. Dicho hallazgo se realizó durante un estudio geológico regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), con el objetivo de encontrar recursos minerales que contribuyesen con el desarrollo de las naciones.
Es así como inició operaciones en la región Minera Petaquilla, en 2008. Esto trae como efecto las oportunidades laborales, la posibilidad de mejorar la calidad de vida de cada persona, la construcción de las carreteras principales desde La Pintada, pasando por Coclesito, hasta la comunidad de San Juan de Turbe, Molejones, algo que nunca se pensó se podría, ya que antes de eso las carreteras eran intransitables y solo el corte llegaba hasta la comunidad de Coclesito. La educación se mejoró con la construcción del IPTC, algo que dio la posibilidad a nuestros jóvenes de prepararse.
Pero los problemas financieros que atravesaba la empresa dieron como resultado el cese de operaciones en el año 2014, dejando en el limbo a más de 600 trabajadores, incluidos colaboradores de la zona de influencia. Esto sin duda marcó otro revés para la economía local.
Sin embargo, la posibilidad de seguir creciendo social y económicamente se alimentó con el inicio de la construcción del proyecto minero en 2011, la mina de Cobre Panamá, que sería único en la región y de clase mundial. Este complejo industrial incluía además un planta de proceso, una planta de energía y un puerto internacional, una inversión que generaría miles empleos directos. La primera molienda se realizó el 18 de febrero de 2019. Desde la etapa de construcción hasta la operativa, Cobre Panamá representó la ilusión para miles de panameños, incluyendo de las comunidades cercanas. Esto impactó de manera positiva su vida, mejorando sus condiciones económicas y capacidades profesionales. Con el respaldo de la empresa, muchos jóvenes lograron capacitarse y estudiar carreras profesionales, incluso en el extranjero.
Pero esta perspectiva de bonanza para la comunidad no duraría, ya que en medio de la construcción de este proyecto, el contrato que sostenía esta inversión fue declarado inconstitucional, lo que dio inicio a nuevas negociaciones que dieron la oportunidad al gobierno de turno de mejorar el porcentaje de utilidad para el Estado, en consecuencia, mejorar los ingresos a los distritos involucrados. Lo que parecía una oportunidad se convirtió en la pesadilla de quienes tenían la expectativa de seguir creciendo con este proyecto, ya que una ola de protestas infundadas en su mayoría por la desinformación acerca del manejo ambiental e intereses políticos de la izquierda radical de este país, dieron como resultado la cancelación del contrato por parte de la Corte Suprema, indicando 25 violaciones a la Constitución. Un fallo histórico dado en tiempo récord deja muchas preguntas, como si en realidad el fallo fue en derecho o fue para complacer a las masas enardecidas.
Lo que sí es una realidad es que esta decisión tomó por sorpresa a los empleados, proveedores, estudiantes becados y al Municipio de Omar Torrijos Herrera, que por ser joven aún no tiene la autonomía para obtener ingresos suficientes para desarrollar sus propios proyectos sociales. Este nuevo intento es interrumpido en su mayoría por personas a las que no les interesa y nunca harán nada por esta región. Con la excusa de proteger el ambiente han cerrado un proyecto que era el motor económico del distrito, dejando a la deriva a muchas familias y un aumento en la informalidad y la pobreza.
El autor es morador de Coclesito
