Con casi el total de las mesas escrutadas, Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo el 43.7% de los votos (más de 10 millones de sufragios), superando a Iván Cepeda Castro, del Pacto Histórico, quien alcanzó el 40.9%, una diferencia de 2,8 puntos porcentuales. Colombia irá a una segunda vuelta el 21 de junio, en medio de un Mundial de fútbol.
Paloma Valencia, del Centro Democrático, quedó en tercer lugar con el 6.9%, mientras que Sergio Fajardo Valderrama alcanzó el 4.3%. Entre ambos suman 2 millones 626 mil 537 votos, que se convierten en el principal objetivo electoral de los dos finalistas de cara a la segunda vuelta. Otros candidatos, como Claudia López y Roy Barreras, también entrarán a jugar un papel relevante, principalmente en el fortalecimiento de las campañas de opinión.
¿Fallaron las encuestas?
Las cinco encuestadoras habilitadas por el CNE ubicaban a De la Espriella entre el 21% y el 37.3% de intención de voto, con un promedio ponderado que no superaba el 33%. El resultado real lo sitúa más de diez puntos por encima de su mejor medición. Cepeda, por su parte, era proyectado entre el 33.4% y el 44.6%, y terminó por encima del 40% en las urnas, lo que indica que su base electoral se movilizó de manera razonable. Esto podría explicarse, en parte, por la disminución de los votos proyectados para otros candidatos, como Paloma Valencia.
Para explicar este resultado surgen dos hipótesis. La primera es la existencia de un voto vergonzante: electores de De la Espriella que en encuestas telefónicas o digitales no manifestaban su preferencia, o que no fueron captados por las muestras, pero que finalmente votaron por él. La segunda es el efecto de movilización diferencial: las redes sociales que impulsaron su candidatura probablemente activaron a votantes que las encuestadoras no lograron identificar. Fajardo (4.26%) también superó su proyección de 2.4%, restándole al Pacto Histórico parte del electorado de centro que en las encuestas aparecía inclinado hacia Cepeda.
Entre Valencia y Fajardo suman 2.626.537 votos que serán determinantes en la disputa de la segunda vuelta. El voto del Centro Democrático tiene una afinidad natural con Defensores de la Patria, y tanto la candidata como el partido ya anunciaron su adhesión a De la Espriella. Sin embargo, su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, aún evalúa su posición. El voto <
En cuanto a la distribución territorial del voto, no se observan modificaciones sustanciales en los últimos diez años. El mapa de la primera vuelta de 2026 reproduce con notable precisión la geografía política que dejó el plebiscito por la paz de octubre de 2016.
De la Espriella ganó en 15 departamentos, mientras que Cepeda se impuso en los otros 17 y en Bogotá. Las zonas más fuertes de Abelardo fueron Antioquia, Casanare, Santander, Norte de Santander, Boyacá, el Eje Cafetero, Meta, Arauca y Cundinamarca, prácticamente los mismos territorios donde el “No” derrotó al acuerdo de paz hace una década. Cepeda, por su parte, se impuso en la Costa Caribe (Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Sucre), el Pacífico (Chocó, Cauca, Nariño y Valle del Cauca), la Amazonía (Amazonas, Putumayo, Vaupés y Guainía) y Bogotá, los mismos territorios donde el “Sí” ganó en 2016.
Colombia sigue dividida electoralmente de una manera muy similar, aunque la polarización parece profundizarse con el paso de los años.
¿Y el candidato del Gobierno?
Para Cepeda, el camino a la Presidencia requiere varias condiciones simultáneas y difíciles de cumplir: conservar su base de primera vuelta, captar al menos entre el 45% y el 50% de los votos de candidatos como Fajardo y movilizar a abstencionistas urbanos y jóvenes mediante una narrativa clara. Hace cuatro años, Gustavo Petro ganó la segunda vuelta con un discurso centrado en el cambio y la esperanza; en 2026, sería De la Espriella quien capitaliza el voto antipetrista. Esto también podría significar el desplazamiento de Álvaro Uribe como la figura más influyente de la derecha colombiana.
En este momento, la contienda sigue siendo reñida y abundan los fantasmas electorales que alimentan las narrativas de ambas campañas. Una eventual constituyente, la llamada “cultura mafiosa”, los resultados electorales recientes en América Latina y las actuaciones del presidente Gustavo Petro forman parte de una agenda dominada por declaraciones que apelan con frecuencia más a las emociones que a las propuestas.
Se vienen tres semanas decisivas para el futuro de Colombia, con una certeza: el país continúa profundamente dividido y quien asuma la Presidencia tendrá el reto de gobernar para todos, respetando las instituciones y los derechos adquiridos.
La autora es profesora asistente de la Universidad Externado de Colombia, máster en Gobierno y Gestión Pública en América Latina por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, analista política y miembro de la Red de Politólogas.


