La consigna “Con paso firme” ha caracterizado al nuevo gobierno en sus primeros meses de gestión. Todos los días, vemos y escuchamos a manera de publicidad este lema. Sin embargo, lo que se vislumbraba como un giro de timón o un cambio de rumbo en los aconteceres del país, se ve nublado por las mismas prácticas corruptas, opacas y descaradas del gobierno. El paso firme se ve reflejado solamente en caprichos personales y no en lo que demanda el país. Decisiones como nombramientos de familiares cercanos al presidente en embajadas y de amistades personales en cargos públicos de alta jerarquía demuestran que vamos con paso firme a las misma malas costumbres que nos han llevado a la crisis económica y social que vivimos.
Y llamo crisis económica porque las calificadoras de riesgos y las menciones en listas grises hacen que baje la inversión y que sea más caro y difícil la adquisición de dinero tanto para el Estado como para los ciudadanos. Cómo queremos cambiar la imagen del país si el mundo entero observa estas malas prácticas. ¿Cómo el presidente puede criticar el nombramiento de familiares de la rectora de la Unachi si el nombra a su hermano y cuñado en embajadas? Tanto el nepotismo en la Unachi, como en el gobierno son cosas que el pais reclama que se elimine con paso firme.
Otro capricho de paso firme fue aprobar el nuevo presupuesto 2025 sin debatirlo como manda la ley. Un capricho de no abrir sesiones extraordinarias para la discusión de este importante proyecto de ley. Lo que pasó con la aprobación en primer debate y los posteriores solo hace recordar el amargo momento en que se aprobó a tambor batiente el contrato minero. Los resultados ya lo sabemos, un país paralizado por una crisis social y económica. El problema no solo es del presidente; los diputados de los partidos tradicionales quieren continuar con sus cochinas prácticas, incumpliendo la ley y el reglamento interno y sirviendo de manera insidiosa todo lo que el ejecutivo les pida sin importar sus consecuencias para con el pueblo.
El paso firme que esperó el pueblo fue que el presidente denunciara la eliminación de las vistas presupuestarias por parte de los diputados para que el debate fuera lo más transparente posible y así saber en que va a gastar cada institución el presupuesto que le corresponde. El paso firme debió llevar a los ajustes necesarios para que el presupuesto no fuera inflado y muy similar al del gobierno anterior. Al final instituciones tan cuestionadas como la Unachi o la propia Asamblea, que les fueron asignados un presupuesto muy por debajo del que tenían, no sintieron un verdadero paso firme y se aprovecharon del flojo paso que tiene el presidente consiguiendo asi un aumento a sus carteras. El verdadero paso firme que espera el pueblo es que el presidente cumpla su palabra y no la cambie por presiones o amenzas de grupos políticos o económicos.
Paso firme y con inmediatez fue lo que esperaron los ciudadanos que fueron afectados por los desastres naturales tanto en Veraguas, como Azuero, Chiriquí y Comarca. Mientras sus casas se inundaban de agua, se veía a un presidente bailando fuera del Palacio de las Garzas. Se vio un capricho único de querer celebrar sus primeras fiestas patrias con esplendor pero fueron opacadas por los desastres naturales.
Surge la pregunta, ¿a dónde vamos con paso firme? Estamos ante temas muy sensibles e importantes para el panameño, como las reformas a la CSS y el tema minero. Quizás el presidente lleva los cordones desatados o chancletas puestas y ninguna de las dos logran un verdadero paso firme. Debe ponerse las botas y amarrar bien esos cordones para que trabaje de verdad por el bien de todos los panameños y pueda resolver, sin caprichos ni presiones de poderes políticos o económicos, todos los problemas que presenta el país.
El autor es trabajador independiente