La Constitución Nacional establece que todos somos iguales ante la ley, y que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, pero al respecto tenemos tres conceptos diferentes: el taxonómico que clasifica al hombre en el orden de los primates, la familia hominidae, el género homo y la especie sapiens; el biológico nos indica que el hombre y la mujer tienen sus órganos sexuales respectivos y actúan en función de los mismos; el psicológico se refiere a la identidad sexual, la cual puede o no corresponder a sus órganos sexuales biológicos, pero esto no los excluye de la igualdad ante la ley tanto en sus deberes como en sus derechos.
Cuando la identidad sexual no corresponde a sus órganos biológicos, estas personas forman una minoría, pero han estado presentes en la comunidad mundial desde que la especie humana emergió en las llanuras de África hace cerca de 60 mil años, están presentes hoy y acompañarán a la raza humana hasta su final, por una razón… el hombre no puede modificar integralmente su ADN, sería deshacer y volver a construir una realidad que empezó a elaborarse hace 3 mil millones de años con base en mutaciones y selecciones al azar; todo esto dentro de un principio de racionalidad basado en que solo los cambios favorables podían sobrevivir y persistir.
Cuando Sócrates descubrió los “conceptos, “prendió una lámpara …aprovechemos su luz. Tratar estos temas se facilita porque se está parado sobre los hombros de gigantes, entre los cuales está Sócrates, hijo de Sofronisco (escultor) con Fenareta (partera), y él mismo decía que era partero, pero de almas. ¿Cuáles eran las almas que traía Sócrates a este mundo?, pues eran los …¡conceptos! Cuando algo le preocupaba, salía Sócrates a la calle, preguntaba y discutía insistentemente hasta que la respuesta no se podía mejorar y, de esta forma, es que descubrió el concepto del término buscado, que podía ser, por ejemplo, la valentía, la honradez, la amistad, etc. Este método filosófico se le conoce como mayéutica.
El autor es ciudadano