Escuché una conversación entre Ana Matilde Gómez y Ricardo Lombana, del 9 de mayo de 2023, en el programa Sin Rodeos, que deja ver una clave del movimiento “independiente”, al que tanta fe se le tiene, y que puede ser su talón de Aquiles. En un momento del debate, ambos, al hablar de la convergencia en una misma circunscripción de dos o tres candidatos que se integren en el partido y hayan recogido firmas, cómo se iba a hacer para decirles a los otros “usted no va” y que se queden.
Se intentaron dar soluciones técnicas, pero quedó establecido que el conflicto de voluntades va a atomizar el voto independiente y la ventaja la van a tener los de siempre, que usando la tramposa ley electoral postulan independientes “marca registrada” del clientelismo corrupto nacional. El punto débil del movimiento “independiente” va a ser que cada voluntarioso candidato no renunciará a sus posibilidades ni a su honestísimo modo de ver las soluciones que su región necesita, lo que terminará debilitándolo todo. Y están en su derecho.
Tenemos que empezar a ceder, a tomar decisiones que, aunque recorten nuestra perspectiva, aumenten las posibilidades reales de un cambio radical de lo que nos está pasando. Una frase que se usó en el citado programa por ambos es “punto de no retorno”, lo que es cierto para Panamá en estos momentos: o cedemos y nos dejamos de libertades ideológicas de salón y vamos a lo concreto para salvar este país o lamentaremos mucho ver, comiéndonos la ideología y las firmas, como los de ahora seguirán gobernando.
¿Y el programa pa’cuándo? Dicen que cerca de las elecciones, pero sería bueno ir concretando ya para levantar cuanto antes los ánimos debilitados. Han tenido cuatro años para hacerlo, toca ir diciendo qué va a pasar y cuánto va a costar, pero ese es otro conflicto de voluntades: quieren sorprender, dicen, como si la cosa estuviese para hacer malabarismos de circo ambulante.
El autor es escritor
