En un mundo empresarial cada vez más competitivo y en constante cambio, las marcas buscan desarrollar nuevas estrategias para mantenerse relevantes y atractivas para sus clientes.
Una de las estrategias más efectivas para lograr este objetivo es el reposicionamiento de marca, que implica hacer ajustes a lo interno, en su cultura e identidad y su estrategia de branding, para generar un cambio de percepciones en sus clientes y en el mercado, innovar en sus productos o servicios y desarrollar nuevos modelos de relaciones con sus audiencias.
En este sentido, una de las estrategias más comunes es el rebranding. Muchas marcas están optando por una redefinición más poderosa de su propósito y una renovación completa de su identidad visual, para reflejar su evolución y adaptación a las tendencias actuales. Esto puede incluir cambios en su narrativa, el logotipo, los colores corporativos, el diseño del empaque y la imagen de marca en general.
Un segundo aspecto en este proceso de adaptación a las nuevas realidades es la evolución de la narrativa de las marcas. El reto es poder descifrar cómo construir un nuevo relato, empático, cercano, consciente y que atienda las expectativas de los segmentos meta a los cuales va dirigida la marca, pero también a la sociedad en general.
La autenticidad se convierte en un valor cada vez más importante para conectarse con sus audiencias de manera más profunda. Esto implica reflejar sus valores y propósito de marca pero también demostrarlo.
Un tercer aspecto tiene que ver con la innovación. Las marcas tienen que ser cada vez más útiles para satisfacer las necesidades cambiantes de los consumidores y mantenerse a la vanguardia del mercado. Las marcas están lanzando nuevos productos y servicios que ofrecen características únicas, tecnología innovadora y experiencias personalizadas para sus clientes, aprovechando la tecnología, pero lo tienen que hacer sin perder el contexto humano.
Es por ello que un cuarto punto tiene que ver con la omnicanalidad. En la era digital las marcas están priorizando la experiencia digital como parte integral de su reposicionamiento. Están tecnologías emergentes para interactuar con los clientes de manera más personalizada y significativa. Sin embargo, las experiencias a escala humana, cara a cara, serán cada vez más relevantes. El reto es construir un circuito de comunicación, experiencias e interacciones cuyo eje transversal es la propia marca.
Por último están los ecosistemas. Hace algunos años utilicé el término de “convergencia creativa” para explicar cómo dos marcas que no tienen aparentemente nada que ver uno con otro se unen para crear algo único. Esta es la convergencia creativa.
Este concepto busca explicar por qué la prestigiosa marca de Reloj Hublot hizo una alianza con el recordado y admirado maestro venezolano del arte cinético Carlos Cruz Diez, o porqué Coca Cola hizo un acuerdo comercial con Tic-Tac para desarrollar unas pastillas con sabor al refresco más consumido del mundo, o porqué Adidas desarrolló una novedosa zapatilla con Lego. En fin, la creatividad da para todo, el reto es la convergencia y es allí donde las marcas logran un gran poder de diferenciación.
El autor es fundador de Semiotik Consulting. Experto en reputación corporativa, comunicación estratégica y manejo de crisis

