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Corazón de mujer: previniendo enfermedades cardíacas

Corazón de mujer: previniendo enfermedades cardíacas
La cintura puede ser predictor de enfermedades cardíacas.

Históricamente, hemos percibido las enfermedades cardíacas como un “problema de hombres”. Hay una razón poderosa tras ello. La investigación médica se ha enfocado en estudiar la salud cardíaca de los hombres solamente, por consideraciones equívocas de que, al estudiar enfermedades y medicamentos en hombres y luego extrapolar los resultados a mujeres y niños, era suficiente.

Sin embargo, la realidad es distinta. Las enfermedades cardiovasculares son las principales causas de muerte en mujeres a nivel global, seguidas de cáncer de mama y cervicouterino. En Panamá, se estima que 3,500 mujeres mueren al año por este tipo de enfermedades. Proteger el corazón femenino requiere entender que nuestra fisiología exige una mirada especializada.

Síntomas invisibles: el reto del diagnóstico

A diferencia del clásico dolor opresivo en el pecho o en el brazo izquierdo, que suelen experimentar los hombres, los infartos en las mujeres suelen ser silenciosos y atípicos. Muchas mujeres reportan una fatiga extrema e inusual días antes del evento. Durante el ataque cardíaco en mujeres, es común sentir presión en la parte alta de la espalda, náuseas, mareos o una indigestión persistente. Al no reconocer estos síntomas como señales de alerta cardíaca, las mujeres suelen tardar más en buscar ayuda, lo que compromete el diagnóstico oportuno.

Algunos factores de riesgo comunes incluyen diabetes, hipertensión arterial, tabaquismo, falta de actividad física, tipo de nutrición, sobrepeso y altos niveles de estrés.

Grasa abdominal: más que una cuestión estética

La grasa visceral —aquella que rodea los órganos internos— es metabólicamente activa y produce sustancias inflamatorias que afectan las arterias y el funcionamiento de los órganos. Con la caída de los estrógenos durante la menopausia, el cuerpo tiende a redistribuir la grasa hacia el abdomen, elevando el riesgo de hipertensión y diabetes. No se trata de buscar un vientre plano, sino de reducir la circunferencia abdominal para proteger el corazón, que también es un músculo.

Prevención

Nuevamente, la clave de nuestra salud es la prevención. La prevención debe ser constante y desde edades tempranas, no esperar a enfermarnos para prestar atención a nuestro cuerpo.

Es vital conocer nuestros niveles de presión arterial y colesterol base; esto nos ayuda a monitorear nuestra salud cardíaca al paso del tiempo. Cada año, es recomendable hacernos pruebas de laboratorio, incluyendo glucosa en ayunas, equilibrio hormonal, perfil lipídico, en fin, exámenes generales. Y, luego de los cuarenta años, de ser posible, pruebas de esfuerzo, hormonas y densidad ósea.

Escuchar a tu cuerpo y realizar chequeos proactivos no es un lujo; es la inversión más inteligente para una vida larga y saludable. No esperemos a enfermarnos. Una visita anual a nuestro médico de cabecera para chequearnos, incluyendo Papanicolaou y mamografía, puede salvarnos la vida.

Plan de acción: pasos para un corazón saludable

La prevención no tiene por qué ser complicada. Pequeños ajustes en nuestra rutina diaria pueden reducir drásticamente el riesgo cardiovascular en mujeres.

Muchas veces nos enfocamos en el peso, pero esa no es la mejor medida para mantenernos en “cintura”. La medida de cintura saludable en mujeres es menor de 88 cm; recordemos la grasa abdominal alrededor de los órganos.

La actividad física es clave. No es necesario correr una maratón; se recomienda al menos 30 minutos de actividad física al día, algo moderado, como caminar, nadar o bailar —¡nos encanta bailar!—. Y, al combinarlo con dos sesiones a la semana de algún ejercicio de resistencia, como ligas, pesas o tu propio cuerpo, ya vamos ganando.

La alimentación es crucial. En Panamá, cada vez vemos más personas con sobrepeso, estimándose hasta el 70% de la población en esta situación. Al igual que la actividad física, no debe ser complicado. Intentemos comer más proteínas que no contengan mucha grasa para fortalecer nuestros músculos, incluyendo el del corazón. En Panamá abundan los peces, y también nos gusta mucho el pollo; consumamos más de este tipo de carnes. En cada comida, incluyamos frutas y vegetales; al vivir en un país tropical, ¡podemos hasta crecerlos en casa! Incorporemos espinacas, aguacate, plátano, guineo y lo que se te ocurra, pero evitando freírlos. La comida frita, que tanto nos gusta en nuestro país, es sumamente perjudicial para nuestra salud en general.

Las mujeres tenemos la tendencia, ya sea por presión de la familia, la sociedad o incluso nosotras mismas, de ser todo para todos. Hemos asumido un rol en la sociedad que afecta nuestra salud y causa estrés. Este concepto de “súper mujer” afecta nuestro corazón. Tomemos al menos 15 minutos al día para relajarnos, a través de cualquier actividad que nos haga sentir bien: puede ser tomarnos un té, leer un libro, meditación o jardinería; cada quien tiene su manera. Cuidemos nuestra salud mental y tratemos de relajarnos. Nuestra salud es lo primero; sin buena salud, no funcionamos.

La autora es doctora en salud pública.


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