Todos los panameños nos sentimos constantemente amenazados por un Estado que pregona de todo menos las verdaderas soluciones. La contención del gasto, la reducción del tamaño del aparato gubernamental, la desburocratización y la eliminación de prácticas cuestionables como el otorgamiento de asilos políticos burdos, los nombramientos escandalosos y la corrupción rampante parecen ser temas prohibidos. No sería sorprendente que, en una de sus habituales conferencias de los jueves, el presidente salga blandiendo un machete y vociferando como siempre, pero sin enfrentar los verdaderos retos del país. Si pretende ser un líder firme, debe dejar de ser un simple espectador. Panamá tiene recursos, pero se malgastan, y lo que abundan son botaratas y ladrones.
Es hora de dejar de pedir sacrificios a la ciudadanía para perpetuar “más de lo mismo”. ¿Cuándo se aprobarán las leyes necesarias para corregir el rumbo económico del país, mientras el capo y su “Cartel de la Sanguijuela” parecen estar cogobernando?
Hablando de optimización de recursos, el director de la Caja de Seguro Social (CSS) permanece en silencio. No ha planteado estrategias claras para desburocratizar la institución, aplicar políticas de contención de gastos y aumentar la eficiencia operativa. Es inconcebible que la CSS mantenga una planilla de aproximadamente 37,000 funcionarios con un costo mensual de B/.100 millones, lo que equivale a un salario promedio de B/.2,700, incluyendo el décimo tercer mes. En comparación, el promedio salarial de los funcionarios de la Asamblea Nacional es de B/.1,950. Sin embargo, ni los médicos cumplen jornadas de ocho horas ni los diputados destacan por su presencia o productividad.
Señor director, ¿cuánto pretende recortar en la CSS? ¿Qué queda libre de los B/.3,500 millones que recauda la institución, cuando parece que esos ingresos se evaporan en despilfarros y burocracia?
Por otro lado, algunos “expertos” estatales argumentan que reducir drásticamente el número de funcionarios afectaría el empleo y la economía. ¡Qué descaro! Esos mismos que han vivido del erario público sin merecerlo temen ahora perder sus privilegios.
Señor presidente:
Haga públicos los ajustes económicos que piensa implementar. Reduzca el tamaño de la burocracia y contrarreste la perspectiva negativa proyectada por las calificadoras de riesgo. La CSS no puede seguir cargando a los contribuyentes y jubilados con el peso de una administración fiscal desastrosa. Las instituciones del Estado no generan ingresos; solo acumulan deudas para financiar gastos excesivos y mal manejados.
Si no se aplican estas correcciones económicas de inmediato, las finanzas de 2025 estarán en riesgo. Se necesita un plan que contemple:
B/.2,000 millones para resarcir el déficit fiscal de 2024.
B/.1,000 millones para financiar la CSS.
Otros B/.2,000 millones provenientes de la desburocratización y reducción del tamaño del Estado.
Ejemplos de contención de gastos:
Reducir la planilla de funcionarios en un 20%, eliminar las “botellas” y los puestos de acomodo en ministerios, instituciones, la Asamblea, la Unachi, la CSS y la Contraloría.
¡Alerta ciudadana! Exijamos recortes significativos en los gastos superfluos del Estado para sanear las finanzas públicas y garantizar el grado de inversión. Solo así será posible sostener las reformas necesarias en la CSS y evitar un colapso económico.
El autor es ciudadano.
