La corrupción está tan arraigada a las instituciones gubernamentales que estas han sido vulneradas exponencialmente, volviéndose prácticamente inoperantes y siendo utilizadas para sustraer dinero público de manera ilícita con el objetivo de enriquecerse, sin ningún tipo de contemplación para con la ciudadanía.
Aunque me duela admitirlo, esto se sigue dando porque la dignidad de la ciudadanía ha sido vulnerada por la corrupción, vendiendo su voto a cambio de cosas materiales que durarán poco tiempo, pero el daño que esto causa a su propia dignidad y al país es devastador, y si no se les pone un alto a esos personajes, esta situación seguirá dándose y será muy difícil erradicarlo.
El clientelismo ha vulnerado gravemente la dignidad de la sociedad panameña, a tal punto de que las personas han creado una total dependencia del Estado. Un claro ejemplo es lo que sucedió en Multiplaza en diciembre del año pasado, donde una gran cantidad de personas se acercó a buscar zapatillas totalmente financiadas por el gobierno, que por cierto ese ofrecimiento resultó ser falso.
Otro claro ejemplo del clientelismo son las llamadas “Jumbo ferias” y “Naviferias”. Me causa mucho dolor ver a las personas tener que levantarse temprano para comprar alimentos. Esto demuestra que el gobierno no tiene el interés genuino de incentivar el sector agropecuario de Panamá, prefiriendo importar antes que comprar al productor nacional, lo que encarece los alimentos y utilizando eso como excusa para mantener el clientelismo.
El caso de la ratificación de Zuleyka Moore y Ana Tovar de Zarak como magistradas de la Corte Suprema de Justicia ha causado controversia en la ciudadanía por su cercanía con el gobierno, y por no ser especialistas con experiencia en las salas donde serán escogidas, lo que aumenta el riesgo de falta de independencia. Espero que los diputados tomen la mejor decisión.
Por otro lado, los tres órganos del Estado se han visto severamente vulnerados por la corrupción. La Asamblea Nacional es la que se ha visto más vulnerada, aprobando leyes sin la debida consulta ciudadana. El Órgano Judicial ha tomado decisiones que no han sido del agrado de la ciudadanía. El Órgano Ejecutivo está haciendo todo lo que está a su alcance para inmiscuirse en los demás Órganos.
Ya estamos en el año preelectoral, y desde ahora estoy viendo que el periodo electoral que se avecina será el periodo donde el clientelismo se utilizará a su máxima expresión para procurar conseguir los votos de la ciudadanía, porque muchos han sido acusados de corruptos y quieren tener inmunidad para salvarse de ser juzgados.
Es hora de ejercer mayor presión ciudadana en los espacios públicos y no permitir que los corruptos confesos vuelvan al poder. Confiemos en el relevo generacional para que tomen las riendas del gobierno y le den la oportunidad a la sociedad panameña de tener una mejor calidad de vida.
El autor es ciudadano