El crecimiento económico de Panamá es uno de los más notables de América Latina. En los últimos 18 años ha presentado un desarrollo estable y acelerado en términos de producto interno bruto.
Dicho crecimiento económico no ha sido distribuido de una forma equitativa; esto se ve reflejado en estudios y estadísticas publicadas recientemente por el Fondo Monetario Internacional, el cual señaló en el año 2017 que Panamá es el décimo país con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza del mundo, y el segundo a nivel de América Latina. Esto es debido a que la inversión económica no ha beneficiado al país en general, sino a un solo sector de la sociedad.
Panamá presenta un crecimiento económico en los últimos años, el cual es reafirmado por el Ministerio de Economía y Finanzas, según el análisis del informe económico y social de julio de 2018, el cual compara el crecimiento de los años 2014 a 2018, en los que se reflejan incrementos dentro del 3.77% al 6.17%. Sin embargo, no compagina con los fondos destinados al sector social. Y llama la atención que la realidad financiera no se refleja positivamente en el mejoramiento de la sociedad y su economía.
La población muestra cierta inconformidad por la mala distribución de la riqueza en el país, ya que el crecimiento económico que presenta Panamá no va acorde con el desarrollo en sectores sociales de suma importancia como son la educación, la salud y la agricultura. Esto deja entrever el porqué de nuestro cuestionamiento a la inversión social, basada en los ingresos del erario, el cual se ha visto aumentado de gran manera por el éxito económico de Panamá.
En la actualidad, el ciudadano común percibe cierta alza en el costo de la vida sin un incremento en sus ingresos mensuales, por lo cual el presupuesto familiar se ve afectado. Y los informes económicos presentados por los gobernantes no coinciden con dicha realidad que percibe la población.
Es indiscutible que el aumento de las carencias en los servicios básicos como la educación, la salud y la alimentación no se da solo en las áreas de difícil acceso o alejadas de la ciudad como en años anteriores se creía; en la actualidad es todo lo contrario, llegando a reflejarse esto en pleno centro de la capital , ocasionando aun más preocupaciones al ciudadano.
Al escuchar la opinión de personas de distintos sectores sociales, hablan de la incertidumbre sobre la economía y las acciones que tomarán para mantener a sus familias.
Sin embargo, para el Gobierno y líderes de este país al parecer este no es un tema que les preocupe o que propongan una solución viable para las carencias de la sociedad a un corto plazo, trabajando en planes de gobierno que contribuyan al cambio o a la mejoría de esta problemática.
El autor es estudiante de MBA de la UIP
