En la antigüedad, los conflictos humanos se resolvían por medio de la fuerza: ganaba el más fuerte, el más rápido, el más ágil, el más inteligente. Pero en algún momento de la noche de los tiempos, el débil, el lento o el tonto convencieron a los otros de que los conflictos debían resolverse por otros medios, y allí nació la idea del proceso. Como dijo el doctor Adolfo Alvarado Velloso: la fuerza de la razón sustituyó la razón de la fuerza.
Esta idea nos lleva a inferir que acción, jurisdicción y proceso son tres elementos indisolubles, por cuanto uno es consecuencia del otro y viceversa. Lo planteo en forma de preguntas: ¿quién?, ¿cómo y dónde? El quién alude a la acción, es decir, al derecho ciudadano a exigir una tutela judicial efectiva, y en lo penal, específicamente, proviene de la facultad constitucional del Estado de perseguir y castigar los delitos, aunque en algunos casos el particular tiene la facultad de dar inicio al proceso (querella).
El cómo hace referencia al proceso, esto es, la forma, la manera, las reglas en que se pretende resolver el conflicto o lograr la satisfacción de la comunidad reprimiendo una conducta socialmente inaceptable. El dónde involucra el lugar en que se llevará a cabo el proceso iniciado por alguien: los tribunales de justicia.
En consecuencia, este escenario contiene tres pilares: el que inicia el proceso, el cómo y el dónde en que se va a surtir. La ausencia de uno de estos tres elementos, evidentemente, viciaría el proceso. Sin acción, obviamente, no se daría inicio al proceso; faltaría la llave que pone en movimiento todo el engranaje de la justicia, lo cual solo es posible en una sociedad perfecta, pero, como es obvio, no hay sociedad sin conflictos ni delitos.
Sin proceso, no habría reglas para decidir la disputa y todo se resolvería de la forma menos deseable: haciendo justicia por la propia mano. Y sin jurisdicción, no existiría un tercero imparcial que decidiera en uno u otro sentido, dando a cada uno lo que le corresponde, la esencia de un Estado de derecho.
El autor es docente universitario.


