La desesperación del ciudadano panameño por un mejor futuro nos ha dejado un mal sabor de boca, al enterarnos de que muchos están tomando medidas tan extremas que prefieren morir combatiendo en guerras ajenas antes que permanecer en su país de origen.
En 2023, Andrea Ariet publicó en uno de sus artículos para el medio DW Latinoamérica que Panamá era uno de los países con menor emigración; en ese momento, no era una tendencia. Pero eso tiene sus matices.
La realidad es que vivimos entre submundos y subrealidades. El Estado anuncia que está trabajando en mejoras económicas y presume de que hoy existen muchas más oportunidades laborales en el país.
¿Pero es esa una realidad o una subrealidad?
Muchas personas en el país viven sus propias realidades. Existe una gran cantidad de personas que habitan una realidad casi fantasiosa para muchos, porque cuando se observa lo que sufren las personas de a pie, la verdadera vida del panameño en su cotidianidad no está hecha para disfrutarse, sino para sobrevivir y seguir sobreviviendo, ya que casi nada es suficiente y toca seguir sacrificando la vida para intentar construir un presente medianamente digno.
¿Los submundos existen?
En muchas partes del país se ha visto cómo se critica a aquellas personas que deciden irse en busca de mejores oportunidades. Muchos aún siguen creyendo que lo que ocurre en el país es solo una mentira masificada por la oposición política; viven ensimismados en sus pequeños mundos. Pero cuando salimos y nos rodeamos de las personas que intentan sobrevivir, nos damos cuenta de que el temor por un futuro próspero es cada vez más apabullante. Los jóvenes tenemos miedo de no poder vivir una vida digna y de que nuestros futuros hijos tengan pocas esperanzas de prosperidad. Se habla de la baja natalidad y del poco interés por comprar una vivienda. Pero la situación que se vive día tras día no nos permite darnos un respiro.
No me sorprendería escuchar el día de mañana que Panamá se posiciona como uno de los países con mayor emigración de la región, ya que las oportunidades aquí se han vuelto una burla para quienes luchan a diario. Muchos están comenzando a pensar que lo mejor sería buscar una vida con mejores oportunidades en otros rincones.
Empacar recuerdos, sueños y miedos se ha vuelto nuestro pensamiento más recurrente. Mudarnos de lugar y dejarlo todo atrás se ha convertido en el brillo en el horizonte de muchos. Se está perdiendo la fe y se está comenzando a arriesgarlo todo por una pizca de prosperidad digna.
El autor es diseñador y poeta.

